
El Barcelona venció con oficio a un aguerrido Napoli y cobijado por unos chispazos de sus máximas figuras, le bastó para superar la eliminatoria ante el equipo italiano. Con goles de Lenglet, Messi y Suarez, los catalanes encaminaron el encuentro. Pese a que Lorenzo Insigne devolvió la esperanza a los napolitanos con gol antes del descanso, el Barcelona supo bajar la cortina y cumplió con los pronósticos.
Cinco meses después de aquel empate a uno en el estadio San Paolo, Barca y Napoli jugaban el partido de vuelta de los octavos de final. Los comandados por Genaro Gatusso arrancaron a tambor batiente en busca de sorprender a su rival.
Apenas al minuto 1, Lorenzo Insigne controló un balón dentro del área y estrelló su remate en el travesaño, un primer aviso que pudo salir bastante caro par los blaugranas. Poco después, Barcelona se sacudió ese comienzo intermitente y abrió el marcador. Clement Lenglet se levantó entre la marca y de cabeza remató a contra palo para batir al guardameta.
Aún sin poder asimilar el primer mazazo de los locales, apareció el genio. El hombre que ha cargado al Barcelona a lo largo de la temporada volvió a regalarnos una de sus pinceladas para ampliar la ventaja. Al 23´ Messi eludió a cuanto defensor se cruzó en su camino y prácticamente en el suelo sacó un zurdazo a segundo poste para colocar el 2-0.
Napoli no se hallaba en el terreno de juego y los catalanes tuvieron esos lapsos de brillantez que tanto echaron de menos en los últimos meses. La superioridad volvió a ser capitalizado por Lio Messi, pero el gol no subió al marcador porque desde el VAR indicaron que el control del argentino fue con la mano.
Poco después, el VAR volvió a ser protagonista, esta vez para detectar una falta muy debatible de Koulibaly sobre Messi. Ya que el defensor en su intento de despejar se llevó por delante al argentino y pese a no haber intención se señaló el contacto dentro del área. Luis Suarez tomó la responsabilidad y puso la losa aún más pesada para los del sur de Italia.
Cuando todo parecía liquidado, Rakitic les prestó vida a sus contrincantes tras cometer un penal en el ocaso del primer tiempo. Insigne engaño a Ter Stegen e hizo que las alarmas se encendieran en la ciudad condal. Los fantasmas de la Roma y el Liverpool volvían a la cabeza de los aficionados culés.
No obstante, para la parte complementaria no hubo modificaciones en el marcador. Gatusso tardó en enviar a la cancha a Lozano y a Milik quienes de inmediato evidenciaron la endeble defensa blaugrana. De hecho, el delantero polaco logró perforar las redes pero se señaló posición adelantada y todo quedó en un susto.
Para los minutos finales, el Barcelona se replegó por completo hacia atrás y selló su boleto a los cuartos de final donde ahora enfrentarán al gran favorito, el Bayern Múnich.
