Era demasiado real para ser cierto. Corría el minuto 47 y Adrien Rabiot, criticado por su exorbitante sueldo y su descolorido nivel durante toda la temporada, cogía la pelota tras un encontronazo con Franck Kessié y dejaba plantado a Theo Hernández, Alessio Romagnoli y Simon Kjaer, para plantar un auténtico golazo. Seis minutos después, una dupla que se ha caracterizado por su solvencia, mas no espectacularidad, conformada por Kjaer y Alessio Romagnoli, se bloquea y le deja el marco libre contra Donnarumma a Cristiano Ronaldo, que, obviamente, no perdona. Minutos de pesadilla para el Milán y exhibición de lo que ha sido la Juve casi toda esta temporada, individualidades y errores del contrario.

Para los más avispados y sensacionalistas, los fantasmas del “Calciopoli” aún rondan los estadios italianos. Muchos, yo incluido, creemos que los árbitros y sus herramientas, en ocasiones, cometen errores que “casualmente” favorecen al equipo de Maurizio Sarri, pues hoy, nos tuvimos que tragar las palabras, porque ocurrió todo lo contrario. 

Minuto 61 y el colegiado Marco Guida, reconocido como uno de los grandes árbitros y más prometedores de la Serie A, cometió un error garrafal marcando un penal que, por mucho, puede calificarse como rigorista. Mano de Leonardo Bonucci al llevar el brazo, extendido por muy poco, en un ángulo de casi noventa grados. Pena máxima que convertiría magistralmente Zlatan Ibrahimovic.

A partir de aquí se vino un vendaval rossonero que exhibió las carencias que otros equipos no han podido exhibir de la Juventus, pero que ahí están, disponibles para hacer lo que se hizo hoy. Bonucci se convirtió, hace unos cuantos años, en uno de los mejores marcadores centrales del continente por su aseada salida, pero jamás ha sido un buen jugador al  “tackle”, Kessié, con una simple finta, lo plantó y marcó el 2-2. Locura total en San Siro.

Para concretar la remontada, aparecieron Rafael Leao, con una conducción rápida por banda izquierda y definiendo al primer palo de Szczesny, que pudo hacer mucho más. Detalles que evitan que el arquero polaco sea considerado entre los mejores porteros del mundo. Para culminar la “auto-exhibición” de los Bianconeri, Alex Sandro, tres minutos después de haber ingresado, le puso un pase exquisito a Giacomo Bonaventura, que simplemente asistió a Rébic, quien se encontraba justo frente al marco turinés. 

Así como las individualidades te dan, así te quitan, más cuando tu planteamiento táctico tarda tanto tiempo en cuajar en un equipo. Sarri, después del Nápoli, ha sido un técnico demasiado inestable. En el Chelsea, dependía mucho de Eden Hazard, ahora en la Juve, depende de CR7 y de Dybala, que hoy no pudo hacer presencia en San Siro.

Por el otro lado, es una lástima que se vea jugar a este Milán, que claramente no es el mejor, pero ha subido su nivel bastante respecto a otros cuadros de años pasados, sabiendo que el próximo curso no será Stefano Pioli quien los dirija. Ha hecho un buen trabajo este pelón, contra todo pronóstico.