Por: Andrés Arreola

El pasado martes 08 de marzo, el futbol mexicano se llenó de luto tras el fallecimiento de Tomás Boy, quien perdió la vida debido a una lamentable tromboembolia pulmonar a los 70 años de edad en Acapulco.

A Boy, unos lo recordarán como futbolista, otros como director técnico y otros por su carácter reconocible a cualquier lugar en donde se presentara. Carismático cuando se lo proponía, Tomás fue alguien que decía las cosas directas y a su manera, además de presumir o tratar de poner el ejemplo con su conocimiento adquirido durante su etapa como futbolista profesional. Por algo llegó a ser ‘El Jefe’.

Como jugador, Boy debutó un 02 de marzo de 1972, defendiendo los colores del Club Atlético Español. En la temporada 73-74 llegó a la final, ante Cruz Azul, misma que perdió.

Para 1974-1975, Boy fue traspasado al Atlético Potosino, en el que no duró mucho y en menos de un año (1975) partió a Tigres UANL.

Ahora sabemos que llegó a Nuevo León para hacer historia como uno de los mejores mediocampistas ofensivos de todos los tiempos en el futbol mexicano. Iluminó las canchas con el número 8 en su espalda y rápidamente se ganó el cariño de la afición. En 1977-1978, con inercia positiva acarreada de una temporada anterior, Tigres alcanzó su primer título de Liga al derrotar a Pumas, contribuyendo ‘El Jefe’ en gran medida.

En 1978-1979 llegó a otra final, ahora frente a Cruz Azul, sin repetir el éxito de la temporada anterior. Pero no tardaría en llegar la ‘revancha’. Por el lado personal, no todo fue malo para Boy, pues comenzó a ser convocado por la Selección Nacional durante casi 10 años y en el Mundial de 1986 (último de México en llegar a Cuartos de final) portó el gafete de capitán.

Años después (en liga), en la temporada 1981-82 y con Carlos Miloc como la fórmula perfecta conocida para el éxito en Tigres, Tomás Boy volvió a brillar y llegaron nuevamente hasta la final, misma que ganaron al Atlante en penales para bordar, ahora sí, la segunda estrella en el escudo felino.

Por si fuera poco, además de involucrarse en los históricos primeros títulos de Tigres, también fue el máximo goleador por más de 30 años, hasta la llegada del francés André-Pierre Gignac, quien superó sus 104 anotaciones con el club regio.

Finalmente, fue en 1987-1988 que decidió retirarse del futbol mexicano para jugar un año más en Estados Unidos y retirarse de manera definitiva del futbol profesional como jugador.

Como técnico no consiguió el mismo éxito que dentro del rectángulo verde. Comenzó a dirigir tras su retiro en 1988, a San José Earthquakes, para después pasar por los banquillos de Tampico-Madero, Querétaro, Veracruz, Monarcas (Subcampeón), Rayados, Puebla, Atlas, Cruz Azul, Chivas y Mazatlán. Jamás dirigió a sus Tigres.