
Por: Andrés Arreola // Imagen: @LigaBBVAMX
En un día normal de futbol mexicano, esto sería una crónica del duelo de la jornada 9 de Liga MX entre Querétaro y Atlas, desde el Estadio Corregidora. Pero no es así. El 05 de Marzo de 2022 ha quedado como un día negro, oscuro, triste y trágico para el futbol mexicano y su sociedad en general. Quizás el más. La violencia total se apoderó del recinto y su ‘espectáculo’.
Al minuto 62′ el partido se detuvo tras el ingreso de aficionados al terreno de juego, después de suscitarse fuertes peleas en las gradas. Las peleas se trasladaron a la cancha, que inmediatamente se convirtió en un coliseo para que ambas aficiones, tanto de Gallos como de Atlas, se enfrascaran a golpes y demostraran el peor lado de un ser humano.
Las familias que sí habían ido a presenciar en paz, como cualquier otro, del encuentro, tuvieron que correr para buscar salida o refugio. Niños sin playera para no ser agredidos por apoyar a uno de los dos equipos, corrían agarrados de la mano de sus madres y padres, tras quedar atrapados en un momento de pánico y terror.
La cabina del VAR en cancha fue destrozada. Se utilizaron instrumentos de cancha y tribuna como bancos, sillas, mesas, hieleras y muchos más, como armas para agredir al otro. Incluso fue captado un individuo con una navaja cortando la red de una portería; señal del insuficiente o nulo protocolo de seguridad para albergar el evento. Seres inadaptados, llenos de odio, ira y resentimiento, que lo último que hacen es disfrutar el futbol, se apoderaron del recinto para intentar agredir, intentar matar y provocar una de las peores noches del futbol mexicano.
Imágenes fuertes, que lo último que hacen es representar al deporte o futbol, son protagonistas de este Gallos-Atlas. Personas desnudas en el suelo, heridas, sin reaccionar y sin recibir atención médica seguían siendo agredidas. La situación se salió de control totalmente y si al interior todo era terror y violencia, fuera del estadio también. Lo peor: no es la primera vez. También existen antecedentes en Jalisco, Veracruz, San Luis, Etc.
Por su parte, Mikel Arriola, Presidente de la Liga MX, antes de las siete de la tarde comunicó que la violencia es inadmisible y lamentable y que se castigaría ejemplarmente a los responsables para priorizar la seguridad. Acciones específicas aún no aparecían y los comunicados institucionales parecían ser lo único, dando paso a la especulación y dudas como: ¿El comisario del encuentro permitió el inicio sin percatarse si el protocolo de seguridad era el adecuado? ¿Los árbitros y jugadores? ¿Cuál era la cifra de heridos y/o fallecidos? ¿Se suspendería la jornada?
La falta de seguridad fue cómplice en una criminal noche de Liga MX. Vergüenza, miedo, y violencia son lo que proyecta nuestro futbol al resto mundo en este momento. México será (sub)sede del Mundial 2026 y deberá demostrar ante la FIFA que tiene las garantías para llevarse a cabo, algo que hoy ha quedado en duda y que Mikel tendrá que afrontar.
Esperemos jamás volver a presenciar, ver o leer que puede haber más de 30 asesinados por violencia dentro de una cancha profesional de primera división en México ni en alguna otra parte. Es momento de autocrítica, crítica, reflexión y exigencia. De actuar. De no permitir que un evento se realice sin garantías, arriesgando la vida de los asistentes. De no minimizar los protocolos de seguridad y de actualizarse en ese rubro. De eliminar a los asistentes que no aportan más que violencia y castigar como nunca a los responsables; que pase lo que tenga que pasar.
Carpetas de investigación, desafiliación, veto y clausura al estadio, desaparición de ‘barras’, regulación de consumo de alcohol al interior y exterior de estadios, identificación personal de los asistentes, mayor vigilancia, entre muchas otras, deberían ser soluciones reales y el comienzo de la reconstrucción. Que autoridades y liga unan y redoblen esfuerzos. Que los intereses no superen a la vida e integridad. La impunidad no puede aparecer y dominar una vez más.
Finalmente, a la espera de cifras oficiales y precisas y del término de la jornada sabatina, el resto de la jornada 9 fue suspendida con posibilidad de plantearse la continuidad del resto del torneo. Lo sucedido en Querétaro fue muy grave y habrá que dimensionarlo siempre como la peor tragedia en la historia del futbol mexicano. Entre más avanza el tiempo, peores imágenes circulan de los delincuentes que protagonizaron este oscuro capítulo, provocando mayor dolor. Fuerza para los afectados.
