Existen tres opciones para quien diga que a inicio de temporada creyó que los Cincinnati Bengals estarían en el Super Bowl LVI: está mintiendo, es un aficionado muy devoto o es un viajero del tiempo.

Los reflectores en la AFC se los llevaban los Chiefs, Bills, Ravens, u otros equipos que cuentan con plantillas sólidas, y sobre todo, experiencia en postemporada como los Titans.

Es más, dentro de su misma división, hubiera sido menos descabellado pensar que cualquiera de los otros tres equipos estaría disputando el Vince Lombardi en Los Angeles este 13 de febrero en lugar de los Bengals.

Pero Zac Taylor, Joe Burrow, Ja’Marr Chase y compañía tenían otros planes.

De terminar el 2020 en el fondo de su división a obtener el título de la AFC North, conseguir su primera victoria en playoffs desde 1990, triunfar en postemporada fuera de Cincinnati por primera vez en la historia, y regresar a un Super Bowl 33 años después de su última aparición.

¿Cómo llegaron los Cincinnati Bengals hasta aquí?

Las dudas en el draft

La temporada 2020 de Cincinnati se terminó cuando a Joe Burrow le destrozaron la rodilla izquierda en un juego contra los Washington Commanders en noviembre de 2020.

Una ruptura de ACL y MCL lo mandó al quirófano y tras ser operado exitosamente, los médicos reportaron que la estrella egresada de LSU necesitaría de 8 a 9 meses de recuperación.

Hasta ese momento, los Bengals llevaban un récord de 2-6-1, que a la postre se convirtió en un 4-11-1 tras conseguir solo dos victorias más sin su mariscal de campo titular.

Esto le otorgó a los Bengals la quinta posición en el draft 2021, donde todo apuntaba a que el equipo buscaría reforzar su línea ofensiva para proteger a su joven quarterback.

Sin embargo, Cincinnati «sorprendió» al reclutar al receptor abierto de LSU, Ja’Marr Chase, quien fue compañero de Burrow durante sus años colegiales y con quien tenía una química envidiable.

Chase finalizó la temporada con 1455 yardas, 81 recepciones, y 13 touchdowns funcionando como la pieza central de un ataque polifacético.

El equipo fue duramente criticado por esta decisión, pero casi un año después, la gerencia de los Bengals puede regocijarse de haber elegido correctamente.

Encaminando la proeza

Con Joe Burrow de vuelta y una de sus mejores armas de LSU en el roster, los Bengals entraron a la temporada 2021 con la esperanza de tener un mejor año que el 2020, lo cual, francamente no era difícil.

Una victoria 27-24 en tiempo extra sobre los Vikings en la semana 1 marcó el inicio de una temporada prometedora, pero quedó demostrado que había aspectos por mejorar.

Esto se reflejo en la semana 2, cuando cayeron 17-20 ante los Bears, que a la postre terminarían siendo uno de los peores equipos de la liga.

A continuación, llegaron victorias en semanas consecutivas sobre Pittsburgh y Jacksonville, pero fue hasta la semana 5 donde Cincinnati comenzó a llamar la atención.

Los Bengals recibieron en el Paul Brown Stadium a los Green Bay Packers, equipo que sumaba 3 triunfos en fila y que era uno de los grandes candidatos a llegar al Super Bowl.

Tras la conclusión del tiempo regular, el partido se encontraba 22-22, y a pesar de que Evan McPherson tuvo la oportunidad de ganar el partido, los Packers terminaron ganando gracias a Mason Crosby y su cuarto intento del día.

No obstante, la actuación de los Bengals hizo creer que quizá la temporada estaba para pelear algo más que salir del fondo de la división. Además, lejos de afectar el rendimiento de McPherson por sus fallas, el pateador de Cincinnati terminó convirtiéndose en pieza clave en la postemporada.

Amarrando el título divisional

Tras la derrota con Green Bay, llegaron dos victorias sobre Detroit y Baltimore (esta última una verdadera paliza), y dos tropiezos con Jets y Browns, antes de tener su semana de descanso.

Para este punto, la ofensiva de Cincinnati ya se perfilaba como una de las más peligrosas con armas como Joe Mixon, Ja’Marr Chase, Tee Higgins y Tyler Boyd, que semana a semana quemaban a las defensivas secundarias con jugadas explosivas.

Tras el descanso, dieron cuenta de los Raiders y barrieron la serie con los Steelers. Atravesaron una pequeña crisis con derrotas consecutivas ante Chargers y 49ers pero enderezaron el camino venciendo a los Broncos.

Con récord de 8-6 a falta de tres partidos, las posibilidades de playoffs estaban más vivas que nunca, e incluso, el sembrado #1 de la AFC todavía era alcanzable.

Nuevamente repasaron a los Ravens y llegaron a la semana 17 jugándose el título de la AFC North recibiendo nada más y nada menos que a los Kansas City Chiefs.

Joe Burrow dio un partido magistral y en la última jugada, los Bengals reclamaron la cima de su división por primera vez desde el 2015.

Con el boleto en la mano y posibilidades mínimas de mejorar su lugar en la conferencia, los Bengals descansaron a sus titulares en la semana 18, terminando la temporada regular con un récord de 10-7.

Who dey in playoffs?

Como campeones de su división y en el cuarto sembrado de la AFC, los Bengals recibieron a los Raiders de Las Vegas con la misión de romper una sequía de victorias en postemporada desde 1990.

La polémica se hizo presente, pero al final el triunfo de Cincinnati se concretó tras sofocar el intento de reacción de los Raiders, pudiendo celebrar ante su público un triunfo 26-19 que la ciudad esperó durante más de 30 años.

¿Cuál sembrado #1?

La victoria les dio la recompensa de jugar la Ronda Divisional en la casa del sembrado #1, los Tennessee Titans que contarían con el regreso de Derrick Henry.

Ryan Tannehill regaló el balón en la primera jugada del partido, y a partir de ahí los Bengals tomaron el control del encuentro, a pesar de que Joe Burrow sufrió 9 capturas. Sí, 9.

La defensa de Cincinnati se dobló pero no se rompió, y con una intercepción crucial en la última serie del partido, pusieron a McPherson en posición para anotar el gol de campo ganador.

Palabras de McPherson a Joe Burrow previo a patear el FG: «Parece que nos dirigimos al partido de campeonato de la AFC«. Triunfo 19-16 y a continuación, la visita a Kansas City.

«Hola otra vez Mahomes, adiós Mahomes»

Nadie puede culpar a Cincinnati por llegar al AFC Championship como el «underdog» a pesar de haber mandado a su casa a los Titans. Los Chiefs venían de un tiroteo con los Bills, su ofensiva lucía imparable, y con 4 finales de conferencia en su resumen, pocos se atrevieron a apostarle en contra a Patrick Mahomes.

Además, a la fórmula se le añaden Arrowhead Stadium, y la experiencia de Andy Reid en postemporada; es decir, los Bengals tenían casi todo en contra para llegar al Super Bowl.

Por si la cosa no era ya lo suficientemente complicada, Kansas tomó una ventaja de 21-3 antes del descanso y los defensivos de Cincinnati parecían conos ante los pases de Mahomes.

Pero Zac Taylor hizo los ajustes necesarios a la hora cero, y combinado con la soberbia de los Chiefs, la defensa detuvo una anotación que parecía inminente y mantuvo a los Bengals en la contienda.

Como si de magia se tratara, Joe Burrow jugó con una calma y precisión impresionantes, liderando a su ofensiva a mover las cadenas y a anotar 21 puntos sin respuesta.

Nuevamente el exceso de confianza mermó a Kansas, que en la serie que pudo haber liquidado la contienda, terminó consiguiendo únicamente un gol de campo para empatar el encuentro cuando expiró el tiempo regular.

A Patrick Mahomes le tomó 13 segundos mover el balón desde su yarda 25 hasta territorio de gol de campo para empatar el partido contra los Bills en el divisional.

Pues bien, en esos mismos 13 segundos se encargó de lanzar 2 pases errados y una intercepción que terminaron costándole el boleto del Super Bowl a los Chiefs.

Burrow y su ofensiva movieron el balón hasta dentro de la yarda 20, desde donde el señor Evan McPherson (que había olvidado mencionar que es un NOVATO) conectó el gol de campo de la victoria.

Punto, set y partido para los Cincinnati Bengals, que regresan a un Super Bowl desde que perdieran en la edición XXIII ante los 49ers en 1989.

Nuevamente llegarán al partido como los menos favorecidos, pero esta escuadra demostró poder sobreponerse a las adversidades.

Las claves del juego caerán en qué tanto podrá su defensa contener a Cooper Kupp, y en la habilidad de Burrow para encontrar a todas sus armas al ataque sobreviviendo a una línea ofensiva que poco hace por protegerlo.

Sin embargo, no cabe duda que, hace un año, los Bengals en el Super Bowl únicamente hubiera pasado en el Madden (y lo dudo), pero ahora, están a 60 minutos de levantar su primer título.

Por: Saúl Rodríguez / @Saul_RG21