Un pletórico estadio Jalisco acogió al conjunto de Atlas y Pumas para disputar la vuelta de la segunda llave semifinalista de cara a la gran final del GritaMéxico 2021. Ambos equipos nos regalaron un vibrante encuentro que nos dió a un justo segundo finalista
Atlas de Guadalajara alineó con el tradicional 1-5-3-2 que le fue muy útil en la ida. XI Inicial: Vargas, Reyes, Ángulo, Nervo, Santamaría, Zaragoza, Márquez, Rocha, Torres, Furch, Quiñones.
Andrés Lillini realizó cambios en busca de una nueva remontada que pudiera ser suficiente para dar el siguiente paso importante 1-5-3-2. XI Inicial: Talavera, Velarde, Freire, Ortiz, Lira, Mozo, Álvarez, López, Meritão, Diogo, Dinenno.
El comienzo del partido fue un completo reflejo de lo mostrado en el partido de ida táctica y técnicamente hablando. La academia se plantó de manera temeraria con presión alta y con movilidad continúa en todas sus líneas, aunado a la bien trabajada defensa que no tuvo mayores apuros atrás.
Los de Pumas no mostraron un orden y por ende la escuadra no tenía pies ni cabeza para ir al frente. Lira como tercer central estuvo completamente perdido y, lejos de ayudar, la línea de 5 siempre estuvo corriendo hacía su propio arco, entre ellos Velarde y Mozo que entre Reyes, Quiñones y Torres les pintaron la cara a sus espaldas. El parado táctico de Lillini resultó contraproducente en todos los 45 minutos y no sólo atrás, también en frente. Diogo, cómo en toda la liguilla, incapaz de recibir un balón a las espaldas, aunado a su poca capacidad de controlarlo; Favio y Meritão tomando malas decisiones y perdiendo el balón constantemente, sumado a la falta de velocidad para orquestar un contragolpe digno de peligro.
Los zorros buscaron el gol en repetidas ocasiones como si necesitaran ganar por dos goles, el entendimiento entre ellos fue supremo, lastimosamente, para los aficionados que hicieron pesar el estadio, Alfredo Talavera ahogó el grito de gol con sus espectaculares atajadas.
Las sensaciones del primer tiempo indicaban que Atlas regresaría a una final después de 22 años y por parte de los universitarios prácticamente habían regalado la primera mitad, tenían que remar contracorriente. Para la parte complementaria Lillini mandó 3 cambios en busca de la épica con Rogeiro, Corozo y García.
Los minutos transcurrían sin ninguna ocasión clara por parte del Pedregal, la elaboración de oportunidades fue escasa en todo el torneo y fue hasta la liguilla que se destaparon, pero en esta llave prácticamente fue nula su efectividad. Fue hasta el minuto 76′ que Velarde disparó desde fuera del área y Vargas atacó mal el balón, el rechace quedó para Dinenno que empujaba el esférico al fondo de las redes y empataba el global.
Los últimos minutos fueron de alta intensidad pero también muy cortado cómo en cualquier partido del fútbol mexicano y por lo que estaba en disputa. Dinenno tuvo que ser asistido por un choque en el área que provocó una hemorragia en la nariz y para muchos pudo marcarse como pena máxima; después regresaría al campo para ser expulsado por un intento de chilena que golpeaba a Ángulo en la cara para terminar Shockeado en el campo. Jorge Antonio Pérez Durán agregaba 9 minutos pero por mucho se jugaron 4 en activo, el silbante se evitó problemas y pitó el final del encuentro.
Si hablamos de méritos Atlas es el digno finalista y León lo espera en el bajío para la ida. Los Pumas fueron superados tácticamente en la llave y la garra no fue suficiente para dar el gran salto; una increíble liguilla que puede pero no debe enmascarar la pauperrima fase regular que jugaron.
