Después de una temporada para el olvido, los cambios internos comienzan en una plantilla que necesita ajustes.

Al inicio de la temporada el equipo de San Diego generaba altas expectativas tanto para sus aficionados como para seguidores a este deporte. Meses después la comunidad quedaba perpleja con el fracaso de los Padres al no acceder a postemporada incluso antes de culminar la temporada regular.

Los números de Jayce Tingler al frente del equipo añesta campaña arrojan un saldo negativo de 79 – 83 en el tercer lugar de la división Oeste de la liga nacional. Y es que a lo largo de la temporada nunca se logró ver una conjunción en el campo, las debilidades mostradas en la defensiva, ofensiva, así como en el picheo es el causante de tan discreta participación.

El día de ayer el director general y presidente de operaciones A. J. Preller anunció el cese de labores por parte de Tingler, cerrando cualquier tipo de relación profesional con el manager y agradeciendo el tiempo brindado, ya que los resultados nunca se dieron.

Con la destitución de Jayce se espera que las cabezas sigan rodando dentro del equipo pensando en que la siguiente temporada se puede hacer un mejor trabajo que signifique el borrón y cuenta nueva.