Por: Andrés Arreola // Fotografía: Infobae

El mundo del futbol recordará por siempre el 05 de agosto de 2021: día en el que el mejor futbolista en la historia del FC Barcelona -y para muchos, el mejor en la historia del futbol- decidió no vestir más la camiseta del club de su vida pero, ¿cómo llegamos a este punto?.

Todo el drama comenzó en agosto de 2020, hace un año. Una histórica goleada bávara en contra de los culés por ocho goles a dos parecía confirmar un rumor que comenzaba a ser evidente: Messi no estaba cómodo jugando en Barcelona. Con ese potente precedente, Messi ‘amenazó’ con irse mediante un burofax; pidió su salida y la hizo pública, provocando conmoción mundial que sería apenas el inicio de una sorpresa posterior. Tan grande fue el impacto, que rápidamente aficionados se hicieron presentes en los alrededores del estadio para protestar o agradecer, según su punto de vista.

Tras el burofax, nada pasó y Messi se quedó una temporada más a pesar de los innumerables rumores que lo colocaban en Manchester, París o Turín.

Ahora, el astro argentino simplemente esperaba una resolución en cuanto a la elección de la nueva directiva blaugrana para definir su futuro según su conveniencia, además de querer ‘tomar revancha deportiva’ de lo sucedido en Champions la temporada pasada. Esto, debido a que su relación con Bartomeu (ex-presidente del club) y Quique Setién (ex-director técnico) estaba repleta de diferencias que no provenían del terreno de juego.

Con los posteriores e impostergables cambios en la directiva y en el banquillo culé, parecía que todo se comenzaba a acomodar para que Messi se quedara a gusto. Llegó Laporta, un viejo conocido, y llegó Koeman. No obstante, ahora el problema no se encontraría en Messi y la relación con la directiva; sino en la crisis económica derivada por la pandemia por Covid-19.

Pasó el tiempo y la temporada 20-21 se perfilaba a su fin. Messi, a pesar de continuar jugando, agotaba su contrato sin tener una renovación a la vista; la masa salarial, el mayor problema. En este tiempo, tanto el argentino como la directiva buscaban pero no lograban llegar a un acuerdo, mientras en la cancha sólo consiguieron la Copa del Rey, fracasando nuevamente en Champions y Liga.

Todo parecía indicar que sería cuestión de tiempo para acomodar a Messi y su salario dentro de los límites permitidos, sobre todo cuando el moldaje del plantel parecía priorizar el éxito europeo con su capitán y número 10 como punta de lanza. Muestra de ello, los fichajes a bajo costo como Sergio Agüero (amigo de Messi e histórico de M. City) y Memphis Depay (referente del futbol en países bajos). Incluso era ‘sonado’ un acuerdo multianual para Messi, en el que se quedaría algunos años en Barcelona y posteriormente se mudaría a la MLS, para finalmente ser embajador del club; acuerdo que realmente nunca se dio.

Es más, se trabajaba en salidas urgentes como Griezmann o Démbéle, con todo el propósito de poder mantener a su mejor hombre, a su máxima estrella y figura en toda la historia. Cosa que finalmente no sucedió.

A pesar del drama y los esfuerzos, o falsos esfuerzos por mantener a Lionel Andrés Messi Cuccittini, nada fue suficiente para lograrlo. Ahora nadie borra el comunicado oficial del FC Barcelona en que notifican que no volverá, pero tampoco hay quien borre sus 35 trofeos obtenidos, sus 672 goles para el club, sus 6 Balones de Oro, entre muchos otros incontables récords y números impensables que Messi puso al alcance de todos.

21 años de una era más que dorada han culminado en Barcelona y el mundo del futbol. Algo inevitable para unos e increíble para otros. Turno de pensar e imaginar: ¿Qué colores defenderá ahora la ‘pulga atómica?.