A sus 46 años y tras 8 juegos olímpicas defendiendo tres banderas diferentes, la gimnasta uzbeka, Oksana Chusovitina, se retira de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 tras no conseguir el puntaje mínimo para pasar a la final de salto, consiguiendo 14.166 en sus dos intentos.

Oksana Chusovitina se despide tras no clasificarse para la final de...

Tras quedar fuera, tanto su equipo como rivales y jueces, decidieron despedirla con una gran ovación en el Ariake Gymnastics Centre, pues este pudo haber sido la última actuación profesional de quien se le considera ya un mito en el mundo del deporte.

Tokio 2020 fueron sus octavos Juegos Olímpicos y Uzbekistán, su país natal, el tercer país que representaría, pues en su debut olímpico en Barcelona 1992, estaría bajo la bandera del Equipo Unificado, conjunto que representaba a los diferentes países que conformaban la Unión Soviética que en esos años estaba viviendo su ultima fragmentación.

Después de que Uzbekistán se separara de la Unión Soviética, Oksana represento a su país natal en los siguientes juegos olímpicos, fue así hasta 2008, donde represento a Alemania, pues su hijo Alisher, que logro que Oksana se mantuviese más tiempo, ya que al momento de que su hijo naciera, la usbeka anuncio su retiro, sin embargo, a los 3 años Alisher seria diagnosticado con leucemia, evento que obligaría a Oksana a mudarse a Alemania, ya que en Uzbekistán no encontraría el tratamiento adecuado y representar al país bávaro seria su forma de poder pagar ese mismo tratamiento, lo cual hizo en los JJOO de 2008 y 2012.

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La gimnasta se retira con solo dos medallas olímpicas: una medalla de oro conseguida en el concurso general de equipos en 1992 y otra de palta en salto en 2008. Sin embargo, fuera de los Juegos Olímpicos consiguió 11 preseas en diferentes campeonatos mundiales. Pero por encima de los premios conseguido, lo que más se le reconoce es competir de manera profesional a sus 46 años, situación que la ha llevado a competir con rivales incluso menores que su hijo, quien ya cuenta con 22 años de vida.

Su sueño era ganar una medalla olímpica para Uzbekistán, pero se retira ahora sin conseguirlo. En su país, su fama es tal que incluso llegaron a emitir sellos con su cara. Ahora abandona la gimnasia para dedicarse a la familia: «Quiero ser mamá y esposa». Con 46 años se va con el reconocimiento del deporte mundial.