
Por: Andrés Arreola // Fotografía: TV Azteca
Los clavados se han convertido en un emblema de la delegación mexicana que nos representa en cada edición de los Juegos Olímpicos. Fue hace casi 100 años, en 1928, cuando México comenzó su participación en esta disciplina con Federico Mariscal Abascal, quien no logró avanzar a la final en Amsterdam.
En 1932, asistió nuevamente Mariscal, acompañado de sus 2 hermanos, quienes finalizaron 10, 12 y 13 en trampolín, mientras que en plataforma fueron Carlos Curiel y Jesús Flores quienes lograron entrar en los mejores 10, como quinto y sexto, respectivamente.
Cuatro años después, la participación fue para olvidar, pues únicamente asistió Flores Alba a Berlín, quedando en antepenúltimo lugar.
Fue hasta Londres 1948 que se consiguió una medalla de bronce, de la mano del histórico Joaquín Capilla Pérez, lográndolo en su debut a los 20 años de edad. A la par del éxito de Joaquín se encontraban Ivonne Belausteguigoitia Arocena y Rosa Gutiérrez de Pardo, primeras mujeres en la historia en competir como clavadistas.
En Helsinki 1952, Joaquín Capilla como abanderado mejoró su anterior participación y consiguió la medalla de plata. Su hermano, Alberto, también compitió.
El doble medallista olímpico compitió y abanderó a nuestra delegación en Melbourne 1956, con una lógica expectativa que estaba por los cielos, dándole a todos lo que se esperaba: la medalla de oro. Capilla ganó la presea áurea desde los 10 metros y el bronce desde el trampolín. Hasta ese momento, ningún mexicano poseía más medallas que él. 3 históricas participaciones en Juegos Olímpicos que pusieron a México ‘en el mapa’ de los clavados.
A partir de Roma 1960, la ausencia de Capilla pesó y Juan Botella consiguió el tercer puesto en su segunda participación olímpica. Más tarde, en los juegos de 1964 a 1976 se sintió la sequía, hasta que en Moscú 1980 -con Carlos Girón como abanderado- se regresó al podio con una plata desde los 3 metros.
En 1984 no se permitió a los nuestros subir al podio, pero en Seúl 1988, Jesús Mena Campos se lanzó desde la plataforma para conseguir entrar en los mejores 3. Tal logro lo llevó a ser abanderado en Barcelona 1992, edición sin medalla al igual que 1996.
Para Sydney 2000, Fernando Platas escribiría una nueva historia para el clavadismo mexicano, al ser abanderado y regresar con una medalla de plata. También fue abanderado en Atenas 2004.
En Beijing 2008 inició una nueva era en los clavados, pues Paola Espinosa y Tatiana Ortíz se consagraron con bronce en los 10 metros sincronizados. El capítulo continuó en Londres 2012: Germán Sánchez e Iván García, al igual que Paola Espinosa y Alejandra Orozco, lograron plata desde los 10m sincronizados. De manera paralela, Laura Sánchez se convirtió en la primera y única mujer en obtener medalla individual, con bronce desde el trampolín.
En los últimos Juegos Olímpicos de Río 2016, México regresó con 5 medallas en todos los deportes, una de ellas por Germán Sánchez desde la plataforma de 10m, prueba que no se ganaba desde hace casi 30 años.
Ahora, en Tokio 2020, será la primera vez en la que México tendrá presencia en todas las pruebas, con 12 plazas en total.
