Llegó el día esperado por ambos equipos, el partido que podría salvar la temporada. Gdansk recibió, con una tremenda ceremonia inicial, la final de la UEFA Europa League.

Manchester United, equipo acostumbrado a disputar la Champions, siempre tendrá la obligación de ganar estos torneos y hoy no fue la excepción, buscaban obtener su segundo trofeo. Por otro lado, Villarreal llegaba con la ilusión de disputar su primera final y con el objetivo de ganarla. La misión era posible gracias a su amuleto, el entrenador Unai Emery quién es un experto y ganador en este torneo.

El submarino amarillo salió con una formación 1-4-4,2 y en ocasiones se transformaba en 1-4-3-3. XI Inicial: Rulli, Pedraza, Torres, Albiol, Foyth, Trigueros, Parejo, Capoue, Pino, Bacca, Moreno.

Los RedDevils saltaron al campo con la formación 1-4-2-3-1. XI Inicial: De Gea, Shaw, Lindelof, Bailly, Wan-Bissaka, Pogba, Mc Tominay, Rashford, Fernandes, Greenwood, Cavani.

Los que hoy saltaban de locales movieron el balón en media cancha y las emociones comenzaban. El conjunto de Manchester no tardó mucho en dominar el ritmo del juego, moviendo el esférico desde el centro hasta los costados y con transiciones largas, aunado a la notable separación entre líneas del Villarreal que le impedía hilar más de 3 pases contínuos.

A pesar del constante dominio visitante, Rulli no tuvo mayor problema en su portería. En contraste, la única opción de peligro que podía generar el equipo de Unai Emery sería a balón parado o en tiro de esquina.

Así fue como cayó el primer gol del partido. Cavani comentía una falta inecesaria cerca de media cancha. Parejo mandaba un centro perfecto a segundo poste para que, de manera poco ortodoxa, Moreno remate el esférico con destino al fondo de las redes.

La anotación cayó para quien menos lo buscó y el trámite final del primer tiempo siguió como en un principio. Para la segunda mitad, Villarreal tomó más riesgos e intentó imponer condiciones para emparejar el dominio en el terreno de juego.

Cuando más igualado era el partido, llegaba la paridad al marcador. Rashford disparaba desde fuera del área y, tras una serie de rebotes, Cavani se encontraba con el balón, anotaba ante Rulli que se encontraba vencido segundos antes.

A partir de la igualada el encuentro fue mucho más vertical, se veían intenciones del Villarreal por un segundo gol, pero el ManU tomó nuevamente protagonismo y fue un peligro latente en la portería contraria. Rashford se perdería un mano a mano frente a Rulli al minuto 70′.

Una vez cumplidos los 90 minutos ambos equipos se iban a tiempos extra, un reflejo del vibrante partido que nos han regalado. En este lapso ya se notaba el cansancio en las piernas de los 22 jugadores, el partido fue cortado por constantes roces y lesiones. Tras media hora más de juego, todo se resolvía en penales, resolución digna de una gran final.

La tanda de penales podría tener millones de adjetivos, efectividad es la que más se asemeja. Villarreal abrió la tanda con Moreno anotando, seguido de Mata, Raba, Telles, así fueron cobrando los jugadores de ambas escuadras hasta que los guardametas tuvieron que tomar el balón y pararse frente a su adversario. Rulli cobró de manera extraordinaria frente a De Gea, el guardameta español no pudo resolverlo de la misma manera y el sueño se diluyó. 22 jugadores y 22 cobros después, nos regalaron a un campeón

Villarreal logró la épica de la mano de Unai Emery que una vez más demuestra, la UEFA Europa League es su torneo.