Por: Saúl Rodríguez / @Saul_RodG

Los vigentes campeones de la NBA, los Lakers de Los Angeles, siguen acumulando lesiones que han mermado su desempeño durante esta temporada.

Todo empezó a mitad de febrero, cuando el pívot estrella Anthony Davis salió cojeando de un partido ante los Denver Nuggets. En un principio no parecía que la lesión de pantorrilla fuera a afectar demasiado al jugador, pero casi dos meses después, Davis no tiene fecha de regreso a las duelas. No obstante, ya se le ve practicando movimientos, por lo que quizá no esté lejos de volver.

A él lo siguió el veterano Jared Dudley, quien un mes después fue diagnosticado con una lesión de ligamento colateral medio y tampoco tiene fecha para regresar.

Pero sin duda, la lesión que más sonó fue la de LeBron James, la cual ha afectado a los Lakers más de lo que se esperaba. Una torcedura de tobillo ante los Atlanta Hawks lo obligó a salir del partido del 20 de marzo. Desde que el número 23 se ausentó de los juegos, el equipo californiano ha caído en una crisis de resultados. El tiempo programado de recuperación es de 4 a 6 semanas, por lo que LeBron volvería ponerse el uniforme hasta finales de abril.

Y por si no fuera suficiente, el recién llegado Andre Drummond se rompió la uña en su primer partido como Laker. Apenas disputó 14 minutos cuando tuvo que abandonar el encuentro. Sin embargo, parece que no es una lesión de consideración y no se perderá más de uno o dos partidos.

A pesar de todo, los Lakers no parecen encaminados a perderse los playoffs, donde seguramente, podrán contar con un plantel más sano y volver a pelear el título de la NBA.