El domingo por la tarde fue un día triste para la National Football League (NFL) debido a que Drew Brees, quarterback de los Saints de New Orleans anunció su retiro.

20 años fueron los que el egresado de la Universidad de Purdue domingo a domingo nos regaló actuaciones en el emparrillado dignas de cualquier historia mágica.

El adiós de Brees

Antes de continuar hablando de todo el legado de Drew en la liga hablemos un poco de sus inicios el quarterback nació y creció en Dallas, Texas lugar en donde empezó a demostrar su amor por el football americano y empezó a trabajar duro para poder desarrollarse como el gran quarterback que conocemos.

Desgraciadamente por su corta estatura no fue seleccionado por los programas universitarios top de Estados Unidos, pero gracias al trabajo duro que lo caracteriza llegó a la Universidad de Purdue en el Oeste de Indiana en donde jugó de 1997 al 2000.

En sus tres años de colegial dominó la NCAA lanzando un total de 11, 792 yardas, 90 touchdowns, 45 intercepciones y un rating de quarterback de 132.5 puntos por partido.

Su último año colegial fue de ensueño consiguió todos los récords posibles en Indiana, llevó a Purdue a su primer Rose Bowl después de 34 años en donde perdieron contra los Huskies de Washington, Brees quedó en su último año de colegial en tercer lugar para las votaciones del trofeo Heisman.

Ese mismo año dio el paso al Draft de la NFL en donde fue seleccionado por los Chargers de San Diego en el pick 33.

Fueron cinco temporadas que estuvo con los Chargers en donde llegó al Pro Bowl en el 2004 pero su paso estuvo plagado de lesiones que no le dejaron desplegar su mejor nivel de football.

En el 2006 llegó a los Saints de New Orleans equipo con él se consagró en la liga y se robó el corazón de los aficionados del deporte de las tackleadas.

En las 14 temporadas con los Saints consiguió prácticamente todo un sinfín de títulos divisionales, campeonatos de conferencia, Pro Bowls, nombramientos como MVP y un  Super Bowl.

Sin olvidar los récords del mayor número de yardas lanzadas con 80,358 y la mayor cantidad de pases completos para un quarterback con 7,142, quedándose en los primeros lugares en total de pases de anotación y triunfos en temporada regular.

Una gran carrera llena de emoción, liderazgo, cariño por los aficionados, victorias, jugadas de fantasía y mil y un momentos de euforia provocados por el número 9 ha llegado a su fin.

Fue un agasajo poder ver al último prototipo de quarterback convencional que su único error grave fueron unas declaraciones en momentos muy tensos.

Pero dentro del emparrillado siempre será el sheriff con un brazo privilegiado, un liderazgo inigualable y un corazón enorme que dejaba en cada jugada para tratar de obtener la victoria.

Buen viaje Drew, te vemos en Canton