La noche de ayer, ante las dudas de expertos, aficionados y las casas de apuestas Óscar Valdez se proclamó campeón del peso súper pluma del Consejo Mundial de Boxeo tras noquear de manera contundente en el décimo round al ex monarca de la división.

Muy al contrario de la ceremonia de pesaje, dónde se vio a Berchelt con un físico impresionante, los primeros rounds del combate hicieron notar que Miguel había subido mucho de peso tras el pesaje, llegando hasta 146 libras, mientras que Óscar lo hizo solamente a 140, lo que lo hizo mostrar ágil, veloz y con un ahorro energético impresionante, por su parte Berchelt se notaba cansado, sin piernas y agotado, lo que poco a poco melló su condición y fuerza, destrozando por completo su reconocida fortaleza.

Dos caídas previas en los rounds 4 y 9 hacían notorio que el «Alacrán» estaba sobreviviendo, aferrándose a su espíritu mexicano, yendo valeroso hacia enfrente y peleando frente a frente con un confianzudo y ahora muy ortodoxo y estilístico boxeo del ahora pupilo de Eddy Reynoso, y fue hacia la mitad del décimo asalto cuando Berchelt se lanzó hacia al frente con combinaciones sin sentido y desesperadas, cosa que aprovechó Valdez para esquivar y tomar a Miguel con un volado de izquierda que impactó en el mentón de Berchelt, tirándolo a la lona dramáticamente donde permaneció por varios minutos mientras que Óscar se regocijaba de alegría.

En palabras de la leyenda «Don Lama», Berchelt no tuvo un buen día, una buena pelea, una buena actuación y su peor presentación hasta el momento, sin hacer menos el inteligente y gran combate de Óscar, la noche de ayer vimos a un Miguel Berchelt muy descuidado, con rezagos de COVID19, y quizás pasado de peso, esperamos exista una revancha donde podamos ver el potencial total de ambos púgiles.

Ha muerto el rey, larga vida al rey Valdez.