Por: Saúl Rodríguez/@SaulRG_21
Cuando Tom Brady anunció en Marzo de 2020 que dejaría a los Patriots luego de 20 años en la organización, las especulaciones sobre su futuro no se hicieron esperar. Pocos esperaban que cuando anunció su incorporación a los Buccaneers, el veterano quarterback sería capaz de llegar hasta el Super Bowl en su primer año. Hoy, Brady no solo llegó al super domingo, sino que fue capaz de guiar a Tampa a la victoria ante los Chiefs, y ahora, celebra su séptimo anillo de campeón.
Llegada a Tampa Bay
Después de que Brady hiciera el anuncio que sería agente libre para la temporada 2020, básicamente cualquier equipo con necesidad de un quarterback fue mencionado como posible destino para el legendario jugador. Poco importó que estuviera próximo a cumplir 43 años, ya que una leyenda del calibre del californiano naturalmente despertaría muchos intereses. Conforme se disipaban los rumores, las opciones se redujeron a dos candidatos sólidos: Los Angeles Chargers y Tampa Bay Buccaneers. Finalmente, Brady firmó un contrato con los Bucs por dos años y 50 millones de dólares más incentivos.

A su llegada, el número que había usado toda su carrera no estaba disponible. Chris Godwin era el portador del #12, a quien Brady le ofreció un Super Bowl a cambio del número. En su momento tal vez sonó exagerado, pero quién diría que el trato terminó cumpliéndose, y de qué forma.
Otra de las historias que más llamaron la atención durante la temporada baja fue la reunión Brady-Gronkowski. En Abril se supo que Tom contactó a Gronk para sacarlo del retiro y que se uniera a él en esta nueva aventura en Florida. El ala cerrada aceptó y llegó a los Bucs a cambio de una selección de 4ta ronda enviada a los Patriots. Casi 10 meses después, la conexión Brady-Gronk brilló como en sus mejores tiempos, con dos recepciones de touchdown y fue clave en la victoria de los Buccaneers en el Super Bowl LV.
La temporada regular con los Buccaneers
Su debut con el equipo no fue precisamente el que Brady esperaba. Una visita al Mercedes-Benz Superdome, hogar de los New Orleans Saints, vio a los Bucs caer 34-23 ante sus rivales divisionales, con 2 pases de anotación y 2 intercepciones de Tom. A continuación los Bucs hilaron tres triunfos, incluida una remontada de 17 puntos ante los Chargers, antes de volver a caer, ahora ante los Bears, partido que es recordado porque Brady olvidó que ya se la habían jugado en 4ta oportunidad sobre el final del partido.

La siguiente semana sorprendieron al apalear 38-10 a los Packers con dos pases de anotación de Brady, y sumaron otras dos victorias ante Raiders y Giants. Nuevamente sorprendieron pero al ser apaleados por los Saints 38-3 en horario estelar, derrota que los dejó muy comprometidos en la pelea por el título divisional. Se repusieron venciendo a Panthers y luego llegaron dos derrotas consecutivas, ante Rams y Chiefs. Hasta la semana 12, donde enfrentaron a Kansas, Brady sumaba 28 pases de anotación por 11 intercepciones, 3,300 yardas aéreas totales y 3 anotaciones terrestres.
Tampa Bay tuvo su semana de descanso en la semana 13 y al regresar a la acción, no volvieron a perder un solo partido. Cerraron la temporada regular con 4 victorias ante Minnesota, Detroit y dos veces Atlanta, donde Brady registró 12 pases de touchdown, 1,333 yardas y solo una intercepción para impulsar a los Bucs al quinto sembrado de la conferencia nacional y su regreso a playoffs desde el 2007.
El viaje que lo llevó a casa
Con el lugar #5, los Buccaneers se hicieron con el primer boleto de comodín a la postemporada, el cual significaba muy probablemente tener que jugar todos los playoffs lejos del Raymond James. La primera para fue en Washington para enfrentarse al Football Team. En la aparición número 18 de Brady en playoffs, hicieron valer su condición de favoritos y 381 yardas y dos pases de anotación fueron suficientes para la victoria 31-23 que los envío a New Orleans para un tercer capítulo ante los Saints.
En el Superdome los favoritos eran los pupilos de Sean Payton tras haber barrido la serie en la temporada regular. No obstante, apareció la clásica versión de los Saints de playoffs, que no fue capaz de sacar el partido avante, aún a sabiendas de los rumores sobre el retiro de Drew Brees. Sin una actuación extraordinaria, 199 yardas y dos anotaciones de Tom fueron suficientes, aunadas a la ayuda de su defensa que ayudó a cerrar el partido para el triunfo 30-20 y un tercer viaje, ahora a Green Bay para disputar el título de la NFC.

No hay manera de que llegar a 14 partidos por el campeonato de conferencia se diga fácil, pero Brady hizo que el hecho de que su nombre sea mencionado en la antesala del Super Bowl se volviera una costumbre. Ganó 9 de los 13 anteriores, y su visita a Lambeau Field representaba la oportunidad de volver al super domingo por décima ocasión. Una vez más, salieron como víctimas, ahora ante los Packers de Aaron Rodgers, quien tuvo un gran partido en la ronda divisional ante los Rams.
Una primera mitad con dos pases de touchdown, uno sobre el final del segundo cuarto que sorprendió a la defensa de Green Bay, sirvieron para tomar una ventaja importante en el partido. Apenas iniciando la segunda mitad, un error de los Packers fue capitalizado con el tercer envío de anotación de Brady. Los errores llegaron y en las siguientes series lanzó tres intercepciones, que gracias a la gran unidad defensiva de Tampa no trajeron grandes consecuencias.
La ventaja conseguida fue suficiente para contener el embate de Green Bay y con marcador 31-26, Brady igualó a Brees y Rodgers en el número de campeonatos de la NFC… en su primer año. Tres partidos de visita, y tres victorias que le otorgaron el derecho de disputar el Super Bowl LV en el Raymond James Stadium, casa de los Tampa Bay Buccaneers.

Más ganador que cualquier otra franquicia
El Super Bowl LV significó la décima aparición de Brady en el juego por el Vince Lombardi, con la posibilidad de romper varias marcas tanto de la liga como personales. De inicio, ya era parte de la historia al formar parte del único equipo que ha disputado el Super Tazón en su estadio. Enfrente tenía a quien está llamado a ser la próxima cara de la liga y un revolucionario de la posición: Patrick Mahomes, a quien ya había vencido en el campeonato de la AFC de 2018.
No es precisamente un récord pero sorprende que hayan tenido que pasar 10 partidos para ver la primera serie de anotación de touchdown de Brady en un primer cuarto de Super Bowl, encontrando a Rob Gronkowski con un pase de 8 yardas para que los Bucs tomaran ventaja. Más adelante, pases a Antonio Brown de 1 yarda y otro a Gronk de 17 yardas ayudaron a Tampa a tomar la ventaja definitiva que les dio el partido, el segundo título en su historia, y el séptimo, sí, séptimo anillo de campeón para Tom Brady, que por sí solo tiene más títulos que cualquiera de las 32 franquicias de la NFL.
En total terminó el partido con 201 yardas y 3 pases de anotación, fue designado MVP del partido y batió una serie de marcas que no hacen más que agrandar aún más su legado:
-5ta ocasión que es nombrado MVP del Super Bowl (más en la historia)
-43 años y 188 días lo ponen como el quarterback más veterano en resultar campeón
-3 décadas en las que se ha coronado (2000, 2010, 2020)
-7 anillos de campeón, más que cualquier otro jugador o franquicia (Charles Hayley, 5; Steelers y Patriots, 6)
-2do quarterback en ganar el Super Bowl con dos equipos (Peyton Manning)
-10ma aparición en el juego por el Vince Lombardi
Sin pretemporada, con un arranque bastante dubitativo y un récord de 7-5 tras la derrota con Kansas City en la semana 12. Así fue el comienzo de la era Brady en Tampa, pero no importa como se inicie sino como se termine. Y la racha de 8 partidos ganados después de su semana de descanso, incluyendo el Super Bowl, despejaron cualquier duda sobre la grandeza de un jugador al que difícilmente le quitarán el título de GOAT, demostrando que igual y no era un quarterback de sistema como muchos lo llamaron. Tal y como lo anunció en la premiación, Brady volverá para buscar un octavo título que, a estas alturas, no suena tan descabellado.
