Por: Saúl Rodríguez/@SaulRG_21
Como ya es costumbre desde hace unos años, la noche previa al Super Bowl se hace entrega de los premios individuales que reconocen a los mejores jugadores de la temporada, así como el anuncio oficial de los exjugadores y personajes que hacen su ingreso al salón de la fama.
En su décima edición, los NFL Honors vieron a Aaron Rodgers alzarse con el premio de MVP de la campaña, superando a Josh Allen y Patrick Mahomes en la votación, con el cual el quarterback de los Packers sumó el tercer galardón de su carrera.
La controversia se hizo presente con el anuncio del defensivo del año. Si bien, Aaron Donald es una bestia y por ello los equipos le hacen doble o hasta triple cobertura, muchos creían que el ala de los Steelers T.J. Watt, se merecía la designación por la sólida campaña que demostró en el emparrillado. Las estadísticas hablan por sí solas, y quizá aquellos que reclaman, incluido su hermano J.J. Watt, tengan razón en mostrarse en desacuerdo con la decisión. Lo bailado nadie se lo quita y Donald se lleva a casa el tercer premio DPOY de su carrera.
Al parecer, en los últimos años la designación de MVP está restringida a la posición de quarterback. El último jugador fuera de la posición en ganar el premio fue Adrian Peterson en el 2012. Dicho esto, pareciera que el ofensivo del año es más bien un premio de consolación a las brutal temporada de Derrick Henry, en la cual superó las 2000 yardas siendo apenas el 8vo corredor en la historia de la liga en superarlas.
Y por supuesto, los premios a los novatos no podían faltar. Justin Herbert fue elegido como el novato ofensivo del año y le tendrá que agradecer el premio al doctor de los Chargers que hizo posible su debut en los controles del equipo. Superó las 4000 yardas por aire en su temporada de novato, rompió el récord de pases de touchdown para un novato y parece que está destinado a brillar con el equipo de Los Angeles. Del lado defensivo, el premio estaba muy cantado para Chase Young… y para sorpresa de nadie, el ala defensiva de Washington se hizo con el reconocimiento. Dominó las trincheras y fue de impacto inmediato para una defensiva que ya de por sí, tenía bastante talento.
Mención aparte se merece Alex Smith. Desde el momento en que pisó el emparrillado de nuevo, no había duda de que sería nombrado como el regreso del año. De sufrir una lesión que casi acaba con su carrera, pasar 17 veces por el quirófano y sufrir una infección que por poco le cuesta la vida, a ganar 5 partidos como titular en esta temporada y ayudar al WFT a ganar su división. No hay palabras para dimensionar lo hecho por Smith.
Kevin Stefanski se llevó (y con toda justicia) el premio al coach del año por su trabajo con los Browns. Mira, que por esa posición desfiló cualquier cantidad de entrenadores y ninguno pudo levantar ese barco que Stefanski llevó hasta la ronda divisional. Brian Daboll, asistente de Sean McDermott de los Bills, fue reconocido como asistente del año. Y finalmente, el premio Walter Payton hombre del año, reconocimiento otorgado por la labor fuera de la cancha, fue para Russell Wilson.
Finalmente, los elegidos para el salón de la fama de este año fueron:
Alan Faneca
Tom Flores
Calvin Johnson
John Lynch
Peyton Manning
Bill Nunn
Drew Pearson
Charles Woodson
