Por: Daniel Gallegos / @DanGallegos12

Mucho se ha dicho sobre que la llegada de Tom Brady ha ayudado exponencialmente al conjunto de Tampa Bay para regresar al Super Bowl. 18 años han transcurrido desde la última (y hasta entonces única) ocasión en la que los Buccaneers disputaron el partido por el trofeo Vince Lombardi en aquella lejana temporada de 2002 y con Jon Gruden como Head Coach lograron derrotar 48-21 a los Raiders de Oakland.

La nota en aquella ocasión fue relacionada con el entrenador en jefe Jon Gruden, quien llegó al equipo de Tampa a inicios de esa campaña del 2002, proveniente de los Raiders vía intercambio. Oakland ascendió a Bill Callahan al puesto que Gruden dejó vacante y tuvo una temporada sólida, finalizando como el mejor sembrado de la conferencia americana con un récord de 11-5 y con su quarterback y jugador más valioso del año, Rich Gannon, liderando a la mejor ofensiva en cuanto a estadísticas.

Jon Gruden como HC de Tampa Bay / AP

Los campeones de la conferencia americana partieron como favoritos, sin embargo, del otro lado se encontraba la defensa más dominante de la temporada, con nombres tales como Warren Sapp, Derrick Brooks, Ronde Barber, Dwight Smith y John Lynch, este equipo dependía de semejante talento en la unidad defensiva.

Los Bucs barrieron a los Raiders, quienes fueron contendientes únicamente durante el primer episodio, antes de pagar caro las desatenciones y errores de su unidad más fuerte. Rich Gannon finalizó el juego registrando nada más y nada menos que cinco intercepciones, dos de ellas a manos del profundo Dexter Jackson, nombrado MVP del partido celebrado en San Diego, California.

Intercepción de Dexter Jackson / NFL

Ahora los pupilos de Bruce Arians buscarán repetir la hazaña del 2002, enfrentando de nuevo a una poderosa ofensiva, que es la de los vigentes campeones Chiefs de Kansas City, en el partido final de una insólita temporada 2020 en el que hay mucho sobre la mesa: el segundo campeonato de Tampa y séptimo total de Tom Brady o un posible bicampeonato por parte de los Chiefs, que podría iniciar la segunda dinastía del siglo XXI.