Por: Saúl Rodríguez/@SaulRG_21

Los San Francisco 49ers se han visto envueltos en lo que parece una historia sin fin con las lesiones de jugadores titulares este año, y ahora, se vieron en la necesidad de firmar al exquarterback seleccionado en primera ronda de los Arizona Cardinals, Josh Rosen, quien llegó a un acuerdo por un año con el equipo de la bahía procedente de la escuadra de prácticas de los Tampa Bay Buccaneers tras la lesión de Nick Mullens.

Rosen, quien llegó a Arizona con el décimo pick global del draft 2018, registró una marca de 3-10 en su campaña de novato, con 11 pases de anotación por 14 intercepciones y los Cardinals terminaron como el peor equipo de la liga. Debido a los malos resultados, llegaron cambios a la franquicia y con ellos un nuevo head coach, Kliff Kingsbury, quien no tomó en cuenta al joven quarterback para su proyecto y optó por reclutar a Kyler Murray con la primera selección global del 2019.

Al no encontrar cabida en el equipo, fue enviado a los Miami Dolphins donde únicamente disputó seis encuentros y no pudo ganar ninguno de ellos. Fue cortado en Septiembre de este año y llegó a la escuadra de prácticas de Tampa Bay, donde se mantuvo hasta su llegada a San Francisco.

Con Jimmy Garoppolo fuera de circulación por una lesión en la semana 2 ante los New York Jets, Nick Mullens fue el encargado de tomar los controles de la ofensiva de Kyle Shanahan, pero en el partido ante los Dallas Cowboys de la semana pasada salió tocado del codo y su estado aún está siendo evaluado y se habla de que el jugador podría requerir una cirugía Tommy John.

C.J. Beathard es el siguiente en la lista para tomar la titularidad en la posición y los 49ers no contaban con un suplente, ya que Josh Johnson, un veterano quarterback de la escuadra de prácticas, dio positivo a COVID-19, por lo que los Niners tuvieron que optar por un jugador que estuviera casi disponible de inmediato para cualquier eventualidad en el partido contra Arizona, y Josh Rosen fue el elegido al encontrarse activo en otro equipo y no tener que atravesar por todos los protocolos que la liga exige para un jugador externo.