Imagen: RedGol
En la jornada 13 de la Premier League se jugó el partido entre Liverpool y Tottenham Hotspur que peleaban por el liderato de la tabla. El estadio de Anfield, con una minoría de aficionados, presenciaron el increíble espectáculo brindado por ambos equipos.
Jürgen Klopp presentó su tradicional formación 1-4-3-3. XI Inicial: Allison, Robertson, Fabinho, Williams, Arnold, Wijnaldum, Henderson, Jones, Mané, firmino, Salah.
José Mourinho presentó una formación 1-4-2-3-1 que en el trasncurso del juego se modificaba en un 1-4-4-2. XI Inicial: Lloris, Davies, Dier, Alderweireld, Aurier, Hojbjerg, Lo Celso, Bergwijn, Son, Sissoko, Kane.
El partido inició con un ritmo acelerado mostrando a Liverpool como dominador absoluto del balón creando continuas oportunidades de peligro y llegando hasta la línea final de la cancha, luciendo ese tridente letal en la parte de arriba. En otras circunstancias, los Spurs permanecían agazapados en su cancha a la espera de ejecutar un contragolpe con los siempre peligrosos, Kane o Son.
La primera de peligro llegaba con un cabezazo de Firmino y un gran lance de Lloris que no dió opción de una segunda jugada. A partir de ahí Liverpool no permitió que el conjunto visitante tocara el balón. Pasados los 26 minutos de juego Salah se encontraba el balón en el área y marcaba el primer gol del encuentro, con la ayuda de Dier que desviaba el balón y hacía imposible el alcance del portero francés.

Tras media hora de partido existía mayor probabilidad de ver el segundo gol de los reds que la paridad de los londinenses. Al 33′ Heung-Min Son empataba el partido a pase de Lo Celso y venciendo a Allison en su palo, esperaban una contra de peligro y, en la primera oportunidad que tuvieron, empataron el encuentro.

Terminó el primer tiempo y el Liverpool cerró con el 79% de poseción del esférico y, a pesar de la superioridad, el partido estaba igualado. Un juego con gran intensidad y atractivo para los espectadores .
Iniciada la segunda mitad, Allison se apresura en una salida y Keane intercepta el rumbo del balón para sorprender al portero brasileño que de manera correcta recorre su portería para corregir su error y evitar el segundo en su meta. La más clara para la visita estuvo en el botín de Bergwijn que, tras una asistencia de Son con la cabeza, incrustaba el balón al poste más lejano y en segunda instancia la defensa red alejaba el peligro.
El control del esférico seguía siendo de cuadro local pero las oportunidades de mayor peligro fueron de los Spurs, todo parecía indicar que ambos clubes se repartirían puntos.
El ocaso del partido llegaba y en el minuto 90 los Reds tenían un cobro de esquina que ejecutaba Robertson en el corazón del área, Roberto Firmino llegaba perfilado y con un potente testaraso mandaba el balón al fondo de las redes. En el último minuto los dirigidos por Klopp conseguían la victoria y el liderato en solitario.

