Con prácticamente un nombre poco habitual en cada posición del campo, con un debut en el primer equipo, con un equipo que de no haber sido por la inclusión en la portería de Tatarusanu habría tenido una media de edad que apenas rebasaría los 20 años, el Milán está clasificado a dieciseisavos de final de Europa League como primer lugar, evitando así un cruce temprano contra equipos de peso como los demás primeros clasificados o algún eliminado de Champions League.
Poco le bastó al equipo de Pioli para manejar y ganar el encuentro, puesto que la jugada del gol fue una genialidad absoluta de Jens Peter Hauge, que sigue demostrando que los 4 millones pagados por su ficha en verano han sido una absoluta ganga. Qué talento del nórdico para jugar en espacios reducidos y para encontrar el marco rival.
Por parte del equipo checo, poco que se pueda agregar, salvo que ellos también, sabiéndose eliminados, hicieron muchas rotaciones, seguramente pensando en su futuro en su liga local. A pesar de sus limitaciones, fueron un digno rival y pusieron en aprietos al cuadro rossonero, sobretodo a la hora de repartir la leña.
Lo bueno: la cada vez más asidua forma de jugar de Sandro Tonali y el debut impoluto de Pierre Kalulu.
Lo malo: se le ve muy desenchufado al hijo de Paolo Maldini, Daniel. Habrá que esperar a darle más minutos o posiblemente a cederlo, pero con balón se ve muy lento para la posición que ocupa en el campo.
Lo espantoso: Samu Castillejo, venía jugando bien y se podría pensar que recuperaría la titularidad en encuentros como estos, pero ni contra estos rivales se nota su «superioridad».
