La sorpresa de la jornada en la Bundesliga la dio el Werder Bremen al obligar al Bayern Múnich a empatar y hacerlo sudar en su propio estado, dejando escapar dos puntos muy importantes, pues ahora deja con más posibilidades de que el Leverkusen y el Leipzig los alcancen en la tabla.

Los primeros minutos del partido empezaron como todos esperarían, el Bayern yendo a la ofensiva y teniendo el control del balón. El partido eran centros y jugadas a favor del cuadro bávaro, pero el local lograba defender su área de manera efectiva. El juego está siendo movido para el Múnich, tanto así que al 19’ Lucas Hernández sale de la cancha lesionado para ser sustituido por Leon Goretzka.

Al 25’, el Bremen lograría tener su primera jugada de peligro, donde Leonardo Bittencourt logra enganchar un balón de volea y al primer toque remata al arco, pero el tiro sale desviado junto al palo derecho. Respira el equipo local.

Al final del primer tiempo, al 46’, el Bremen daría la sorpresa, pues en una jugada visualmente sencilla que empezaría con un saque de banda poco más delante de la media cancha, el Bremen aprovecharía y usaría la banda derecha para que, en un centro diagonal, Maximilian Eggstein rematara en el área grande y venciera al Neuer para poner el marcador 0-1.

El primer tiempo se acaba con el equipo local impactado de manera sorpresiva y aturdido, mientras que los visitantes deberán ingeniárselas para poder mantener la ventaja ante un rival que es conocido por su agresividad y efectividad.

El segundo tiempo empezó como se esperaba, el Bayern se fue al ataque, pero siempre se quedaba corto, pues al 51’ tuvo su primera jugada donde David Alaba mandó un centro, pero Jiri Pavlenka logra anticiparse a la jugada y bloque el centro de Alaba, cortando así la ofensiva peligrosa del Bayern. Al 59’ la historia se repetiría, otra vez en los pies de David Alaba y de nueva cuenta la defensa se luciría y cortaría la ofensiva.

Al 62’ la ofensiva e insistencia del Bayern surtiría efecto, pues en la banda derecha, Pavard retrocedería el balón hacia Goretzka, quien mandaría un centro al segundo palo donde se encontraría Coman para rematar de manera complicada de cabeza y mandar el balón al fondo de la portería y así rescatar el empate en su propia casa.

El partido se llenaría de tensión, pues ambos equipos sabían que la posición en su tabla no importaba ahora, ya que el partido estaba más parejo que nunca. El partido se jugaba al error del enemigo, al contra golpe y al buscar el gol con balones milagrosos o disparos que encontraran su camino al arco. El partido se puso tan intenso que al 80’ el árbitro amonestaría a Florian Kohfeldt, técnico de Bremen, por sus reclamos que no cesaban desde unos minutos atrás.

Se llegan a los 90’ y se agregan 4 minutos, el marcador sigue igualado, el aspecto físico esta mermado. El partido se acaba, el cuadro bávaro es exhibido por un Bremen de media tabla, un empate con más sabor a derrota para el Bayern, pero con más sabor a victoria para el cuadro visitante.