¿Qué adjetivos le podríamos poner a este Milán que reflejaran la ilusión que poco a poco empiezan a generar en sus aficionados? Uno que indique que las cosas deben seguirse tomando con mesura pero que también refleje lo merecido que es para los aficionados de este equipo, y en general del futbol, volver a ver a un grande ganar, gustar y golear.

Entendimiento colectivo, orden táctico, individualidades que son capaces de asociarse o de hacer una genialidad que culmina en creación de oportunidades, jugador revalorizados que en temporadas pasadas estaban «obsoletos».

El paseo rossonero comenzó al minuto 24 con un robo en tres cuartos de cancha por parte de Brahim Díaz, quien, asociado con el líder absoluto de este proyecto, Zlatan Ibrahimovic, quien 12 minutos después erraría un penal, logró batir la portería checa.

En el segundo tiempo, con asociaciones que involucraron a Diogo Dalot, Rafael Leao e Ismael Bennacer, que por cierto este último, qué pedazo de mediocampista, ideal para no durar más de un año en el Milán de no conseguirse algo importante esta temporada, el cuadro del entrenador que cada vez gana mayor credibilidad, Stefano Pioli, consolidó el avasallador 3-0, digo esto porque pudo haber sido una goleada de escándalo.

Por parte de los checos poco se puede rescatar, si bien pintaban como el equipo más endeble de los cuatro pertenecientes a este grupo, hoy no pudieron hacer algo mas que observar la vapuleada.

Empieza a consolidarse un proyecto que, para muchos, será beneficioso. Siempre es bueno ver resurgir a un histórico.