
El día de ayer los Dodgers de los Ángeles finalmente rompieron su sequía de 32 años sin título y tras derrotar a los Rays de Tampa alzaron su séptimo trofeo en su historia. La temporada de los Dodgers nos arrojó muchos récords, muchas historias, datos, y nuevas figuras que le han dado a la ciudad californiana una de las noches más memorables.
Dejando un poco de lado la revancha en postemporada del As zurdo, Cleyton Kershaw, la gran actuación de Corey Seager, quien terminó siendo nombrado de la SM, o la extraordinaria campaña del refuerzo Mookie Betts, tenemos, casi de forma obligada, mencionar el trabajo realizado por Julio Urías y Víctor González. Los dos lanzadores mexicanos que terminaron por responder a la hora buena y desde la lomita, aportaron para que los angelinos cortaran una sequía que parecía cuento de nunca acabar. Aquí te contamos un poco el trayecto de los compatriotas hasta obtener su primer campeonato en las mayores.
Julio Urías:

El originario de Culiacán Sinaloa tuvo que enfrentarse a la adversidad desde recién nacido. Un tumor en su ojo izquierdo lo obligó a visitar el quirófano en múltiples ocasiones durante su infancia, no obstante, ese no sería impedimento para desempeñarse en el deporte de sus amores.
Tras formarse en la Liga de Beisbol Infantil y Juvenil Culiacán Recursos, fue firmado por los Dodgers en el 2013 con apenas 16 años de edad. Su primer paso fue en la Clase A, liga en donde comenzó a demostrar su talento con un récord de 2-0 y una efectividad de 2.48 en 18 aperturas. Para la siguiente temporada fue ascendido a la Clase A Avanzada y para 2015 fue invitado a hacer el Spring Training con los propios Dodgers, donde impresionó al Staff de Pitcheo y a sus futuros compañeros.
El 27 de mayo de 2016 llegó el ansiado debut. A pesar de no tener la mejor de las salidas al no poder completar las tres entradas de labor ante los Mets de Nueva York, hizo historia al convertirse en el primer jugador menor a 21 años en abrir un juego desde que lo hiciera Félix Hernández.
Esa campaña fue de altibajos para el serpentinero zurdo quien subía y bajaba del roster de 25. Para el 2018 una lesión en el hombro lo dejó fuera prácticamente toda esa campaña, pero su entrenador le dio la confianza y un año más tarde recibió una nueva oportunidad en la parte final de la temporada. Teniendo sólidas actuaciones en la serie de Campeonato ante los Cerveceros de Milwaukee y teniendo acción en tres juegos de la Serie Mundial, misma que perdieron ante los Medias Rojas de Boston.
Tras un sólido inicio en 2019 con 4 aperturas y dos salvamentos, un incidente fuera del diamante lo alejó del terreno de juego. El mexicano fue arrestado por un incidente de violencia doméstica y tras pagar una multa económica y cumplir la sanción impuesta por MLB se reivindicación llegaría en esta campaña.
En una temporada por demás atípica, Urías se graduó para este 2020 y en diez salidas no perdió ningún partido, con una efectividad de 3.27. No obstante, los play offs serían su consagración. Con récord de 4-0, efectividad de 1.17 e inclusive 2 salvamentos, Julio respondió en momentos clave para su equipo, sacando los últimos 7 outs para sellar el campeonato.
Sumado a ello, Urías se colocó como el mexicano con más apariciones en Serie Mundial (5), más ponches en postemporada (29) y más triunfos en play offs (6).
Víctor González.

El otro compatriota que debutó este mismo año con los Dodgers y en menos de tres meses se hizo de su primer anillo. Nacido en Tuxpan. Nayarit, González creció en una familia 100% beisbolera. Tras firmar con los Diablos Rojos del México, el nayarita fue probado en la Academia Alfredo Harp Helú y después fue a la Academia del Carmen de la LMB. En su regreso a Oaxaca, conoció a Julio Urías y ambos fueron firmados por los Dodgers. A diferencia de su paisano, González tardó un poco más en despuntar y ser ascendido. Fue hasta 2015 que tuvo su primera prueba en la Clase A, esa primera etapa no fue sencilla y registró un récord de 1-7 y efectividad de 5.43.
Para 2017 el mexicano tendría que ser sometido a una cirugía Tommy John, lo que lo alejó varios meses del diamante. Al regresar a las sucursales para menores, su efectividad no mejoraba y la frustración era cada vez mayor, situación que inclusive le hicieron pensar en el retiro. A finales de 2018 pidió permiso para lanzar en la LMP con los Charros de Jalisco, donde recibió consejos y apoyo de Sergio Romo a la distancia del propio Urías.
Para 2019, mentalizado en jugarse el todo por el todo, pasó por todas las categorías de menores, dejando muy buenas sensaciones de cara al 2020. Para esta campaña recibió su llamado en Grandes Ligas, debutando el 31 de Julio ante los D-Backs de Arizona. Su prueba de fuego llegó en el juego 1 de la serie de campeonato ante los Braves, subiéndose al montículo con la casa llena y el juego empatado. El de Nayarit se aplicó y mantuvo a raya a la encendida ofensiva de Atlanta, teniendo un relevo memorable.
Como cereza del pastel y premio a su perseverancia, en el juego 6 de la Serie Mundial, pues con un inning y un tercio de labor, González obtuvo su primer triunfo en postemporada, nada más y nada menos, un triunfo que significó el punto final a una sequía de 32 años sin campeonato.
