En la Serie A puedes encontrar de todo, y actualmente, todavía más. En una década que terminó con un dominio casi absoluto de la Juventus, con un Milán que desapareció por completo del plano europeo que tanto lo ha extrañado, con una Roma que vivió altibajos, pese a nunca ser considerado un grande total, parece que por fin, después de algunos cuantos años, podemos decir que disfrutamos un partido y lo vemos con la idea de que cualquiera de los dos equipos podría ser campeón en un futuro. Qué distinto es ver un encuentro en el que piensas que ambos son contendientes al título, lo disfrutas mucho más.

Hoy estos dos equipos, Milán y Roma, han dejado señales de madurez futbolística considerable para pelear el trono italiano. Individualidades que marcan diferencia, juego colectivo interesante y mentalidad férrea, algunos de esos indicadores.

Empezando el encuentro, Zlatan Ibrahimovic hacía presencia en el marcador tras un servicio excelente de Rafael Leao, que vaya que ha subido su nivel. No pasaba mucho tiempo cuando Edin Dzeko, la antípoda del sueco, anotaba de cabeza en un córner, tras una pésima salida del hoy arquero titular Ciprian Tatarusanu, tras la baja de Gianluigi Donnarumma por positivo a COVID-19.

Tras el descanso, de nuevo aparecía Leao con una carrera excelsa que culminaba en una asistencia al belga Alexis Saelemaekers, el estandarte del proyecto juvenil del cuadro rossonero en este arranque, para adelantar de nuevo al local. Fue hasta el minuto 70 cuando comenzó el otro factor, poco relacionado al juego per se, que, si bien no gratamente, sí añade mucho saber a estos partidos.

El árbitro Giacomelli marcó un inexistente, pero de verdad INEXISTENTE, penal a favor de la Loba. ¿Lo peor? Ni siquiera lo revisó. Jordan Veretout, de partido discreto, anotaba el 2-2. Pasaron pocos minutos cuando el árbitro, en su inadvertida chaqueta mental, decidió compensar al local con otro invento… Pues sí wey, una tontería sustituye a otra tontería. Penal a favor del Milán por una, si bien mayor imprudencia que desacierto de Mancini, falta sobre Hakan Calhanoglu. 3-2 a favor del cuadro rossonero, con doblete de Zlatan ya en la pizarra.

Todo culminó por quienes empezó, Zlatan, en el afán de despejar un tiro de esquina sumamente fuerte, rebanó un balón y Tatarusanu, que hoy salió deslumbrado por la majestuosidad de San Siro, volvió a quedarse parado y el albano Marash Kumbulla marcó el 3-3 definitivo.

¿Quién mereció más? Por oportunidades, el Milán. Un poste de Kjaer en el primer tiempo y muchas oportunidades claras de Theo y Romagnoli en dos ocasiones.

¿Lo mejor del partido? La mentalidad de la Roma. Nunca se vio inferior pese a la diferencia futbolística y táctica que mantiene con el cuadro de Pioli.

Por cierto, qué jugador sigue siendo Pedro Rodríguez. Incansable.

Los rossoneros con este resultado se mantienen líderes con 13 unidades, ya sin paso perfecto, mientras que los capitalinos obtienen su segundo empate y ocupan la novena posición con cinco puntos menos.