Tuvieron que pasar 48 años para que el Leicester City volviera a vencer al Arsenal de visitante. Eso sí, no pudo ser en Highbury, sino en el relativamente nuevo y moderno Emirates Stadium.

Un solitario gol del que podría considerarse el mejor jugador de la historia de este club, el delantero inglés Jamie Vardy, de cabeza, al minuto 80, fue lo único que se necesitó para doblegar a unos poco contundentes y poco ofensivos pupilos de Mikel Arteta.

Pese a alinear al que bien podría ser el mejor once de la plantilla actual que disputará la Premier League, el cuadro londinense poco pudo hacer frente a unos Foxes que ahora mismo se encuentran en puestos de Champions League, aunque tras 6 jornadas esto no significa nada.

Pese a la salida de un jugador sumamente importante y clave en la defensa y en la generación de ocasiones como Ben Chilwell, parece que el equipo dirigido por Brendan Rodgers se sobrepondrá a la adversidad. Timothy Castagne parece haber encajado realmente bien en este equipo y la ausencia prolongada de Ricardo Pereira parece no estar teniendo las repercusiones negativas que todos esperábamos. Demasiado bien resuelto para un equipo que atacaba poderosamente con sus dos laterales la temporada pasada.

Por parte del equipo del vasco Arteta, pese al hype generado por la llegada de Thomas Partey y su inclusión temprana en el once titular, poco se pudo generar, lo cual es un problema que se viene adoleciendo desde hace ya unos cuantos partidos.