Qué bueno que espere un poco para redactar esta noticia y por una vez que espero no se repita muy seguido, me siento bien por haberlo hecho, gracias a eso podré hacer mención de la réplica del futbolista turco-alemán.

¿Qué pasa con la relación entre Özil y Arteta? ¿Cómo se puede dejar fuera a un jugador que cobra 20 millones de euros por temporada y que recientemente recibió un bono de, se rumora, 8 millones de euros por compromiso y lealtad con el equipo? ¿La última decisión de gestión de plantilla de Arsene Wenger resultó errónea?

Todas estas interrogantes quedarán en eso, aunque para conocer un poco más de la intimidad del cuadro gunner, recomiendo ampliamente a David Ornstein, periodista inglés que sigue muy de cerca y de manera ética al cuadro londinense.

Centrándonos en la inexistente inscripción de Özil en la lista de 25 jugadores que disputarán el torneo doméstico y la liga europea, pues es eso, se quedó fuera el 10. Desde hace ya varias temporadas se rumoraba la salida del otrora mejor asistente del mundo. Con Unai Emery hubo encontronazos que por momentos parecían resolverse, con titularidades del jugador, y de repente otra desaparición. Con Arteta ocurrió algo similar, aunque su ida fue más temprana y ha resultado mucho más duradera y radical, ya para no ser inscrito al menos en alguno de los dos torneos, considerando todas las circunstancias, indica una ruptura total.

Parece que Arteta ha copiado la forma de gestionar los vestidores de Guardiola, que casi siempre arribando a un nuevo equipo, se lleva puesto a un peso pesado del conjunto. Sus razones deben tener.

Lo cierto es que parece ser que nadie, salvo Stan Kroenke, dueño del Arsenal, reclamarán la nula inclusión de Özil. Le seguirán pagando íntegro su salario, que sería el más alto de no ser por la renovación de Aubameyang en días pasados. Pero no dejar de ser un infierno para un jugador que en su momento deslumbró al planeta, pero que sí, es cierto, en sus últimas temporadas en el Emirates se le había notado una actitud sumamente displicente, desinteresada y hasta pedante. Pero en fin, los número 10 casi siempre han sido así, los de a de veras.