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El gran pitcheo que  encaminó a los Rays de Tampa a las puertas de su primer campeonato en la historia, terminó por sucumbir ante la encendida ofensiva de los Dodgers, quienes terminaron por llevarse el primer duelo de la serie mundial por pizarra de 8-3.

Clayton Kershaw sacudió sus fantasmas de postemporada y con seis innings de labor casi perfecta se llevó el segundo triunfo de su carrera en el Clásico de Otoño. Su único “pecado” fue dejarle una pelota en el medio del plato a Kevin Kiermaier para que este se fuera para la calle por el jardín derecho. Fuera de eso, el zurdo de 32 años se comportó a la altura para completar su labor con una carrera limpia y ocho chocolates recetados.

Cabe decir, que la ofensiva angelina también respaldó a su lanzador en todo momento. La fiesta la inició Coddy Bellinger con un cuadrangular de dos carreras en la cuarta entrada. Un capítulo más adelante, los campeones de la liga nacional hicieron rally de cuatro entradas y cerraron la cuenta con dos rayitas más en la sexta. El abridor de Tampa, Tayler Glasnow se fue por la puerta de atrás con solo 4.1 innings de labor y seis carreras admitidas.

El mayor susto para los Dodgers llegó en la séptima cuando Tampa comenzó a hilar hits. No obstante, el mexicano Víctor González paró el incendio quedándose con una línea seca y completando en la segunda colchoneta el doble play. De este modo, el daño solo fueron dos carreras.

Para cerrar el telón aparecieron Pedro Báez y Joe Kelly, con un inning de labor cada uno, terminaron por sellar el triunfo para el bando angelino. Para el día de hoy los lanzadores probables serán Blake Snell por Tampa y Tony Gonsolin por Los Ángeles.