El 2 de octubre del 2005, en el mundial Sub-17, todo México tenía sus ojos en 11 jóvenes que prometían marcar historia y cambiarla por completo. Con un Carlos Vela inspirado, un Giovani Dos Santos muy prometedor, un Omar Esparza que marcaría un golazo para recordar y un Ever Guzmán que encestaría el último golpe en la mesa.

Enfrente no tenía a cualquier selección, ya que se trata más ni menos que la “Verdeamarela”, que estaba conformada por jovencitos que se proyectaban con un futuro brillante, el más memorable y remarcable es el caso de Marcelo, que migraría al Real Madrid para convertirse en un referente, así se presentaba este seleccionado brasileño, con jóvenes que estaban a escasos meses de portar las camisas de los mejores clubes europeos, tal como el caso de Anderson que jugaría en el Porto y en el Manchester United, también Denilson que migraría al Arsenal de la Premier League y así otros casos más de esa escuadra juvenil.

La tensión y el nerviosismo se sentían en el ambiente, pues la selección mexicana no era la favorita, sin embargo, a la media hora de partido, Carlos Vela marcaría el primer tanto de la noche después de una jugada brillante de Giovani, quien ese entonces ya estaba destacando en las juveniles del Barcelona, jugando por la derecha, “Gio” se quitó de encima a sus marcadores para mandar un centro para que Vela, tras una lucha física con el zaguero brasileño, lograra desmarcarse y tirarse de “palomita” para vencer al portero Felipe.

“El Tri” no desaprovecharía ninguna oportunidad y tan solo al terminar de celebrar el primer gol, los brasileños sacarían de medio campo, pero de nueva cuenta, Vela sería más astuto y les robaría el balón ante un momento de confusión entre los brasileños, Vela le pasaría el balón a cesar Villaluz que se percataría de la posición de Omar Esparza entraba a toda velocidad por la banda derecha, por lo cual mando un pase elevado que el, en ese entonces jugador de Chivas, prendería de primera para poner el 2-0 en el marcador.

Ya en la recta final del partido, por el minuto 86, el control de México en el partido era total, mientras que los brasileños intentaban lo que sea para poder conseguir un milagro, sin embargo, pasaría todo lo contrario, ya que ese milagro no llegaría lo que si llegaría seria el tercer gol para el equipo mexicano. Consecuente de una jugada a balón parado, Ever Guzmán que do totalmente solo en tres cuartos de cancha, dejándolo de frente a la meta brasileña. Guzmán, el ese entonces jugador de Monarcas, encaro mano a mano a Felipe, Ever no pudo anotar en su primer intento, sin embargo, con su ambición y garra, siguió luchando por el balón, ahora con el portero y un defensa encima, pero logro deshacerse de los dos y con un remate con la pierna izquierda, en plena caída, marco el 3-0 que cerraría de manera definitiva el partido para darle el triunfo al seleccionado mexicano.

Con un título histórico e inolvidable, este grupo de jóvenes de menos de 17 años (que el día de hoy ya cumplen los 30 o más), serían denominados como “Los nuevos niño héroes” y servirían de inspiración para futuras generaciones, ya que esta hazaña se repetiría en el 2011 y un año después se ganaría el Oro Olímpico en Londres 2012. Al día de hoy aún se recuerda ese campeonato pues sería un parte aguas para las divisiones menores de México, que desde ese entonces se volvería de las más competitivas a la fecha.