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Por Enrique Cano 

El mundo del tenis se paralizó con una noticia que daría pie a una de las decisiones más importantes y delicadas de tomar en plena pandemia;  y es que con una cantidad considerable de casos positivos en Francia, el Roland Garros tendría “luz verde” para recibir al público en un 60% de la capacidad de los inmuebles. 

Tras el aplazamiento del Grand Slam en mayo debido a la crisis del COVID-19,  Bernard Giudicelli, presidente de la Federación Francesa de Tenis, afirmó este lunes que el certamen a disputarse del 21 de septiembre al 11 de octubre, contará con público limitado y deberá cumplir un estricto protocolo de salud para albergar una capacidad de alrededor de 11, 500 aficionados al día «repartidos en tres lugares distintos e independientes, cada uno de los cuales integrará una pista principal numerada y las pistas circundantes», confirmó Giudicelli. 

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“Su capacidad se limitará a 5 mil espectadores para la Philippe-Chatrier y la Suzanne-Lenglen, y a mil 500 para la Simonne-Mathieu. Este dispositivo excepcional permite así adaptarse a la situación de salud» añadió la FFT en su página web”, continúa Bernard dejando en claro que todo esto será posible de acuerdo a las indicaciones dictadas por el Gobierno galo. 

Aunado a esto, todo aquel que ingrese al recinto deberá portar obligatoriamente su cubrebocas, y las separaciones entre personas comprenderán a un asiento de distancia; mientras que entre cada grupo de compradores, estará compuesto por un máximo de cuatro personas que deseen permanecer sentadas una al lado de la otra. 

Asimismo, el organismo indicó que las fases previas del Roland Garros se jugarán a puerta cerrada, por lo que el presidente confía totalmente en que este fenómeno se concrete: “Con la ampliación del estadio y las medidas de seguridad podemos claramente imaginar un Roland con un calibre reducido para proteger a los jugadores y al público».

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FUENTE: Marca, Excelsior.