Cuando comenzaba la temporada auguraba un escenario similar al que se da ahora, a final de cuentas, Antonio Conte es un personaje hasta cierto punto predecible en sus reacciones tras los finales de temporada. Un entrenador con carácter sumamente fuerte, hasta cierto punto caprichoso pero que realmente es garantía de buen futbol y, por lo menos hasta ahora, de luchar por los títulos que disputa, o mínimo hacer un papel digno en las competencias.
Desde hace meses se empezó a leer en diarios italianos, algunos prestigiosos y otros no tanto, sobre los conflictos entre la directiva del equipo nerazurro y Conte. Es ampliamente conocido por aficionados de los equipos en los que este señor ha sido timonel y por los conocedores del futbol el tipo de gestión de plantilla que hace el estratega italiano. Solicita jugadores que encajen en su ya conocido y replicado sistema, y de no ser atendidas, empieza la confrontación. Por la situación actual de la pandemia, quizá se llegó a pensar que Conte sería más reservado en sus solicitudes, pero tras el fichaje de Achraf Hakimi todo parece indicar que no ha sido así.
El día de ayer se llevó a cabo una reunión entre directiva y director técnico que las redes sociales del equipo de Lombardía se encargaron de calificar y anunciar como productiva.
La decisión es acertada. El Inter no puede encontrar en el mercado una mejor opción que la continuidad de Conte, un entrenador que si se le deja trabajar, se le dan las herramientas y el apoyo económico para hacerlo, puede lograr grandes cosas. A pesar de la reciente derrota en la final de la Europa League, el bajón en la última recta de la Serie A y la nula consecución de títulos, es importante seguir con él, por lo menos, esta temporada que se viene. Continuidad a los proyectos que parecen ser bien encaminados y no cortarlos de tajo, es algo que en todos los equipos y selecciones exitosas se ha visto. Si no me creen, y aunque mi frase suene bien choteada, pregúntenle a los alemanes.
Confiemos en Conte y en su implante de cabello.
