Por Enrique Cano
“Eres un loco si te atreves a soñar”. “La cima del éxito es imposible que lo puedan lograr”. “Ni siquiera piensen que a podium se vaya a aspirar”; recuerdan estas frases perjudiciales que envolvieron por completo a un grupo de seleccionados mexicanos que viajaban a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con muy poco destello de fútbol; sin embargo, la pizca de fe y confianza prevalecieron en el ser de cada uno de los 18 jugadores que se despidieron hace 8 años de Gran Bretaña como grandes colgando de ellos más que solo una presea dorada.

Una Selección Mexicana con Luis Fernando Tena en el banquillo que venía cargando sobre sus hombros las indisciplinas, una Copa América de 2011 para el olvido, la conquista en Panamericanos que no terminaba de convencer al pueblo mexicano y una preparación desilusionante rumbo a Londres que no pintaba para la grandeza, pero que como Jesús Corona, portero de Cruz Azul y de aquella selección enfatizó: “Venemos a trascender”.

DE MENOS A MÁS
El “Tri” afrontaría la primera fase de los Juegos Olímpicos ante Corea del Sur, Gabón y Suiza para aspirar por un boleto a la ronda de Cuartos que le permitiera no regresar tan rápido a casa y dar la cara por toda una nación.
Corea del Sur sería la prueba inicial para los de “El Flaco” que terminaron por darles más armas a las críticas al rescatar un empate 0-0 en su presentación en la justa olímpica. “Nunca ofrecimos mucho de lo que habíamos hecho en los entrenamientos, fuimos totalmente superados”, Carlos Salcido externa en el documental Oro: El Día Que Todo Cambió.

No obstante, el combinado nacional logró revertir la historia con un par de victorias ante Gabón y Suiza para clasificar a las llaves de Cuartos de Final como primeros del grupo B, donde con un notorio crecimiento en el terreno de juego, se verían las caras ante una selección de Senegal que estaba lista para “arruinarle” el sueño a todo México.
ESTA VEZ NO ENTRAN LOS «FANTASMAS»
El inmueble de los “inmortales”, el mítico Estadio de Wembley se llenaría de banderas mexicanas y aficionados que no dejaban de corear y animar a la Selección, quien era favorita en el enfrentamiento ante los senegales.
Con la ventaja de 1-0 en el descanso tras el gol de Jorge “Chatón” Enriquez y el segundo en la pizarra al 62’ por parte de Aquino, el encuentro parecía que estaba más que resuelto para caminar sin problema a semifinales; empero, los “fantasmas” reaparecieron.

A falta de 15 minutos en el reloj y algunos descuidos en la zaga mexicana, Senegal no desperdició las oportunidades y encajó dos goles para empatar la pizarra; por lo que Wembley tendría más emociones preparadas.
México se negó a dejar entrar a esos “fantasmas” que por tantas generaciones se los han “comido” evitando la trascendencia de los conjuntos nacionales; de la mano de Giovanni Dos Santos y Héctor Herrera, el cuadro mexicano superó 4-2 en tiempos extras a Senegal con la reafirmación de que este equipo si estaba apto para dar ese salto que ninguna escuadra había logrado en los últimos años.
AQUÍ NO EXISTE EL CONFORMISMO
Sin miedo a nada y a revertir el marcador con el que Japón se mantenía al frente en la Semifinal, México arriesgaría todo sin dudarlo por hacer realidad la hazaña tan ansiada y así se concretó; “Chatón” conectaría el esférico al área chica de los japoneses para dejarle el cabezazo a Marco Fabian, quien pondría la balanza en el encuentro al 30’.

A pesar de ello, por supuesto que no sería suficiente; de manera que tanto Oribe Peralta y Javier Cortés se sumarían a la pizarra para colocar las dos anotaciones que dejarían “tendido” a Japón en el recinto de Wembley, guiando a la Selección Mexicana al partido más importante de su vida.
CON USTEDES: LA GENERACIÓN DE ORO
11 de agosto de 2012. La hora de la verdad. Brasil como el amplio favorito a consagrarse en Londres. Una cultura mexicana que salía a las calles con la camiseta bien puesta, millones de habitantes en sus hogares prendiendo el televisor con una gran comida, la gente que acompañaba al “Tri” en el viaje y que desde las gradas no dejaba de hacer “ruido”, toda una nación y un grupo de futbolistas que confiaban en que este era el momento perfecto para dejar una huella en el balompié mundial.

Rápidamente, Oribe Peralta levantó de sus asientos a todo México a los 30 segundos del encuentro con su disparo cruzado que terminó por abatir a Julio Cesar para irse al frente 1-0.

Sin bajar los brazos, nuevamente Peralta consiguió la segunda anotación del duelo ante los de la verdeamarela en una ocasión clara de gol a balón parado, conectando el esférico cerca del manchón penal a 15 minutos del final.

La presea ya tenía “nombre y apellido”, pero la sorpresa para los mexicanos surgiría de las “cenizas” con el gol de Hulk al minuto 90 y las cifras se equilibraban con el transcurso de los últimos segundos que por un instante, Oscar tuvo el 2-2 para el alargue; sin embargo, para alivio del “Tri”, solo fue una gran “pesadilla” y el sueño se cumplía.
8 largos años que se siguen recordando con mucho orgullo de visualizar a los 18 hombres representando a un país cantando el Himno Nacional, mientras la bandera se elevaba con una “delicadeza” para guardar por siempre la imagen de una Selección Mexicana que no solo se consagró como medallista olímpico ante todo pronóstico, sino que se ganó el respeto de millones de mexicanos y del mundo entero, que hoy, seguimos dándoles las gracias por poner a México en lo más alto.

