Como aficionado de Pumas, no podría asegurar que alguna de las razones que se están diciendo en redes sociales y programas de debate deportivo, que son a los que tengo acceso, que acarrearon la renuncia de Miguel González «Míchel», es la verdadera. Si algo demostró este señor durante su corta estancia en Pumas y en México, es que es un total caballero.

Partiendo de esa premisa, me gustaría enlistar algunos detalles que fuimos notando que podrían haber sido la causa de tan intempestivo y trágico acto.

Míchel alega que se va de Pumas por «razones personales». Es verdad, casi siempre se menciona eso cuando las razones son extradeportivas y comprometerían el honor y la discrecionalidad con la que un profesional se debe desempeñar, pero esta vez, creo que podría ir por ahí. Cuando comenzaron a verse los primeros estragos de la mala gestión realizada por el gobierno federal de la pandemia provocada por la enfermedad COVID-19, Míchel lanzó un comentario asertivo y educado: «No sé qué está haciendo México con la situación del coronavirus». La verdad es que es un punto que podría entender, hasta cierto punto, aquellos que hemos entendido la gravedad del suceso y las posibles consecuencias, en cualquier materia, creo que por lo menos en una ocasión hemos sentido coraje por la indiferencia de varios sectores gubernamentales o poblacionales. La irresponsabilidad de la gente está y seguirá saliendo cara, como extranjero y teniendo la educación que Míchel tiene, se podría entender su regreso a sus tierras.

Por otro lado, la cuestión financiera y por ende deportiva de su ahora, ex-equipo. Leopoldo Silva, desde su arribo, ha demostrado nulo o muy escaso conocimiento de la cuestión deportiva. Es claro que esa tarea corresponde a Jesús Ramírez, que no ha hecho las cosas mal. La pandemia impacta en todos nosotros, pero aquellas personas que de por sí vivían con medidas de austeridad o lo que coloquialmente llamamos «al día», resentirán peor estas consecuencias. Pumas es un ente que, por excelencia, vive con austeridad. El impacto económico que apenas empieza a experimentarse provocó una reducción salarial (rumor) y renegociación de muchos contratos, de jugadores y demás personal, lo que molestó a muchos jugadores y, según se cuenta, tiene muy tensa a la plantilla. Juan Ignacio Dinenno está en la cuerda floja porque no se ha llegado a un acuerdo, hace pocos días se rumoraba la salida de Carlos González, Juan Iturbe es un completo desconectado de la realidad y un futbolista al que nadie quiere en su equipo, salieron jugadores que, efectivamente todos pedimos su salida, pero que jugaban muchos minutos, y el equipo no parchó esos huecos. Si de por sí Pumas tiene un plantel siempre limitado y sin mucha profundidad ni variantes, ahora apenas y se acompletan. Cual equipo de la liga dominical donde tú vas a pisar el balón y caerte enfrente de tu novia, de esa magnitud están los problemas en Pumas.

Dirigir a Pumas este torneo que viene parece un suicidio en cuanto a la imagen como director técnico, a ver qué valiente o qué ingenuo necesitado encuentra Jesús Ramírez para liderar este bombardeado barco.

Parece que a Pumas le está gustando la idea de convertirse en un equipo de la talla del Atlas o Puebla, esos que deambulan por la liga pisoteando su historia y burlándose de su afición. Qué periplo que se nos viene.