Por: Leo Monterd Andrade/@LeoMonterd10
“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido, el silencio estimula al verdugo”- Eliezer Wiesel.
Hablar de Renato Ibarra, es hablar de un talentoso jugador, mundialista y referente del Club América; sin embargo, fue el propio jugador quien propició que la opinión pública se volcara en su contra después de agredir verbal y al parecer físicamente, a la persona que está por darle un hijo, su ahora ex esposa Lucely Chalá.
El regreso a las canchas parece inminente para Ibarra, apoyado o “solapado” por las águilas (como lo quiera ver usted) que con el pretexto de que el jugador fue “absuelto por la ley”, están a nada de incorporar a quien infringió en un fenómeno global y delicado como lo es la violencia de género.
Las pruebas por encima de la palabra
El pasado 5 de marzo Ibarra fue detenido por intento de feminicidio, tentativa de aborto y violencia familiar, luego de agredir física y verbalmente-según los reportes-, a su hasta ese entonces esposa Lucely Chalá, y su hermana Ana Karen.
A pesar de que el jugador ha manifestado hasta el día de hoy que NO hubo agresión física pero si una discusión verbal que subió de tono, el reporte médico avaló las agresiones físicas reflejadas en contusiones y hematomas en el cuerpo.
Chalá (con 9.5 semanas de embarazo en ese momento), señaló al americanista como el responsable principal de las agresiones tanto físicas como verbales.
Dándole el beneficio de la duda al jugador y suponiendo que él no hubiera sido el responsable de tales daños, él estuvo ahí presente y pudo permitir que su hermano y hermana agredieran a su esposa, y como señala el dicho popular “Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”, bajo ese supuesto, tampoco hay cómo excusar al jugador.
El desenlace jurídico puso a Alex Renato Ibarra Mina fuera del reclusorio después de que la víctima retiró los cargos; no obstante, el jugador salió bajo fianza y con la restricción de no poder acercarse a la casa de su ex pareja.
Entonces, ¿Qué sucedió? ¿Por qué le retiró Chalá los cargos? Las respuestas pueden ser muchas, el cariño que hubo entre ellos, un reparo (monetario) de los daños, el que sea el padre de sus hijos, a saber, pero por supuesto fue un arreglo extrajudicial, eso NO quiere decir que el delito sea ficticio, simplemente se llegó a un “acuerdo”.
¿Somos o no somos?
“En el Club América NO compartimos ni solapamos actitudes que fomenten la violencia, nos sentimos orgullosos de nuestros valores dentro y fuera de la cancha”. Estas fueron las palabras textuales de la institución emplumada apenas en diciembre de 2019 cuando dos canteranos mexicanos de sus filas se burlaron del performance “Un violador en tu camino” con estrepitosos “pasos” de baile y risas lo que menospreció al movimiento feminista.
La sanción fue ejemplar, América expulsó a estos jóvenes del equipo sub 17, pese a que los jugadores (Omar Lomelí y Osciel Anaya) a semejanza de Ibarra, también pidieron disculpas. Sí, seguramente piensas, ¿Por qué ahora es distinto?
¿De qué privilegios goza Ibarra como para que América ahora busque reincorporarlo? Evidentemente su delito fue más grave, existió y afectó directamente a dos personas, ¿Es porque Ibarra es una estrella del equipo? ¿Es porque su liquidación significaría un gasto millonario para la institución? ¿O simplemente porque merece una segunda oportunidad?. La realidad sólo la sabrá la directiva, pero ¿Dónde quedó la congruencia institucional?
Lo más grave
Personalmente, creo que todos merecemos segundas oportunidades, pero el primer paso es reconocer los errores para aprender de ellos y no repetirlos, y esto es preocupante pues después de revelar que renovó su contrato con América, Renato ofreció disculpas con las siguientes palabras:
“Expreso mis disculpas por lo de aquella noche donde hubo una agresión verbal y NO una agresión física”, Ibarra no es consciente que en el mejor de los casos donde él no hubiera agredido directamente, si fue cómplice y permitió la violencia de género aún a sabiendas de que su excónyuge, estaba preñada.
De acuerdo a datos del INEGI en un reporte de noviembre de 2019, aproximadamente 30.7 millones de mujeres en el país han enfrentado violencia de cualquier tipo, un dato CONTUNDENTE que lleva a la siguiente cuestión ¿Dónde está la sanción? ¿Se le premia con una renovación de contrato? ¿Entiende Ibarra la gravedad del asunto?
La resolución del caso se definirá en los próximos días, las soluciones pueden o pudieron ser muchas como: Suspender al jugador temporalmente para que se dedique a rehabilitarse psicológicamente, rescindir su contrato, venderlo a otro equipo, etc.
En fin, la decisión no está en nuestras manos, lo que sí podemos hacer, es dimensionar la gravedad de este asunto más allá del deporte para entender los errores y bajo ninguna circunstancia justificar la violencia a la mujer, ¡NO a la violencia!
¡Te espero en la próxima entrega!
