
En un encuentro sumamente disputado, y que no estuvo exento de polémicas, Atlético de Madrid y Barcelona terminaron por firmar un empate que le deja el camino abierto al Real Madrid para enfilarse al título liguero.
Un autogol de Diego Costa y el gol 700 en la carrera de Lio Messi parecían darles los tres puntos a los catalanes para seguir con vida en la búsqueda del campeonato, pero dos penales convertidos por Saúl Ñíguez dejan con pie y medio fuera de combate a los culés que están cerca de culminar una temporada para el olvido.
Contrario a lo que se esperaba de arranque, catalanes y colchoneros no especularon en nada y salieron a buscar el arco contrario. La primera acción de peligro fue rojiblanca en un centro peligroso que fue cerrando al segundo palo pero que ningún atacante madrileño pudo empujar. Barcelona respondió con un disparo de Ivan Rakitic que fue desviado por Jan Oblak.
Al minuto 11 se abrió el marcador. En un tiro de esquina cerrado, Diego Costa en su intento por rechazar, terminó por dirigir el esférico a su propia meta y con ello, los culés tomaban la delantera.
No obstante, el gusto no les duro mucho ya que siete minutos más tarde, Arturo Vidal derribaba a Yannic Carrasco y el silbante marcaba penalti. Diego Costa tomó el balón decidido a limpiar su pifia suscitada minutos antes pero el guardameta Ter Stegen se convertía, al menos por un momento, en héroe al atajar el cobro. Sin embargo, el VAR detectó que el alemán se adelantó y por cuestión de centímetros se apegó al reglamento para repetir nuevamente la pena máxima. Esta vez fue Saúl Ñíguez el responsable para hacer válido el tiro y empatar las acciones.
Antes del medio tiempo, el arquero colchonero volvió a ser figura al evitar la caída de su marco tras un desvió en la barrera. Oblak alcanzó a recomponerse y con grandes reflejos se lanzó para desviar el balón.
Tras el paso por los vestidores, los culés salieron decididos a recuperar su la ventaja y en el arranque del segundo lapso conseguían un penalti a favor. La acción fue dudosa ya que el contacto sobre Nelson Semedo fue muy ligero pero suficiente para que el colegiado decretara la falta. Lio Messi, que estuvo muy insistente desde el juego en Vigo por marcar su gol 700 vio premio y al estilo Panenka convirtió el penal, adelantando nuevamente a los suyos.
Diego Simeone adelantó líneas para emparejar las acciones. Al 58” Diego Costa remtaba de cabeza un centro por costado derecho, pero este pasaba apenas desviado.
Pasada la hora de partido, Nelson Semedo trastabilló ligeramente a Carrasco cuando este ingresaba al área y nuevamente se señalaba la infracción. Saúl Ñíguez marcó su doblete pese al gran lance de Ter Stegen que se quedó cerca de evitar el tanto.
Instantes más tarde, Arturo Vidal tomo la batuta y protagonizó dos llegadas peligrosas que no pudieron acabar en la portería rojiblanca. En la recta final del partido al Barcelona se le acabó el gas e inclusive dio la sensación de que los colchoneros pudieron escapar con el motín completo del Camp Nou. Algo que nunca ha podido lograr Diego Simeone y no logra el Atlético desde el 2005.
Sin embargo, el empate deja ya al Barcelona muy tocado en sus aspiraciones por refrendar el título y a reservas de lo que haga el Real Madrid el jueves contra el Getafe, podría ya quedarse a cuatro puntos de distancia de los merengues.
