
Hoy en día es cada vez más complicado asociar a un jugador con un solo equipo. Los millonarios traspasos han eclipsado el arraigo con un solo escudo y el amor por los colores ha pasado a un segundo plano. Derek Jeter, por otro lado, fue un sinónimo de lo que significa lealtad al equipo, ya que en los 19 años que jugó en las Grandes Ligas defendió a capa y espada la franela de los Yankees de Nueva York, franquicia con la que conquistó todo y en la cual se volvió un auténtico ídolo, de esos que ya pocas veces se ven.
Nacido en un pequeño pueblo de Nueva Jersey el 26 de junio de 1974, Derek Jeter mostró desde muy niño sus dotes en el diamante. Heredando el gusto al Rey de los Deportes por su padre que solo llegó a jugar a nivel amateur y siguiendo al pie de la letra la regla de su madre de jamás decir “no puedo” se fue abriendo camino hasta que se le ofreció una beca en la prestigiosa Universidad de Michigan. No obstante, “DJ” declinó la oferta cuando los Yankees de Nueva York lo draftearon con tan solo 17 años de edad y con 800 mil dólares de por medio.
Tras cuatro campañas en las sucursales menores de los Mulos llegó su debut un 29 de mayo de 1995. Lo hizo con el número 2, dorsal que ocuparía durante toda su carrera y sería retirado por la organización 20 años más tarde.
Una campaña después de su debut y ante las constantes lesiones del entonces short stop Tony Fernández, el Manager Joe Torre decidió apostar por Jeter y dejarlo con la titularidad del campocorto. Esa misma campaña los Yankees levantaron su primera Serie Mundial desde 1978 al vencer a los Bravos de Atlanta y esa joven promesa se llevó el premio al novato del año. Eso sólo fue el comienzo de una de las épocas más gloriosas de los Bombarderos del Bronx y el inicio de la leyenda de “Mr. Noviembre”
Comandados por Torre, y con grandes nombres como Jorge Posada, Andy Pettite, Mariano Rivera entre otros, Los Yankees obtuvieron tres títulos consecutivos entre 1998 y el 2000. En este último año, Derek Jeter se alzó con el MVP de la Serie Mundial cuando él y compañía les pasaron por encima a sus rivales de ciudad, los Mets.
Sumado a esos galardones colectivos, Jeter también se hizo de marcas y reconocimientos individuales. Entre ellos, fue llamado 14 veces al Juego de Estrellas, ganó 5 guantes de oro por su gran aporte a la defensiva, además de ostentar el récord de más hits para un campocorto en toda la gran carpa con 3465 imparables, sumado al récord de más juegos disputados en su posición con 2747.
La carrera del capitán Yankee fue brillante de inicio a fin. De hecho, durante su temporada de despedida y como muestra de respeto todos los equipos a los que enfrentó le ofrecieron un reconocimiento en cada parque de pelota que visitó. En lo que fue su último juego como profesional, Jeter se despidió a su estilo en el Yankee Stadium, dando el batazo definitivo para que su equipo se llevara la victoria ante los Orioles de Baltimore. Dando así, cerrojazo a una de las carreras más laureadas y limpias de escándalos de cualquier tipo que se hayan visto a nivel profesional.

