El 22 de Junio de 1991, para ser exactos, un Sábado a las 3:00 pm., se celebró el partido de vuelta de la final del torneo de liga mexicana 90-91, hoy todas las personas lo recuerdan como el «Tucazo».

Para entrar en contexto, recordemos que en aquellos años el torneo de liga se manejaba diferente a lo que hoy conocemos. En aquel entonces, 20 equipos eran divididos en 4 grupos de 5 clubes, al final de las 38 jornadas del torneo largo, los mejores dos equipos de cada grupo accedían a la liguilla.

Pumas culminó primero del torneo regular al obtener 55 puntos. En liguilla derrotó al Atlético Morelia en cuartos de final por un contundente marcador global de 6-1; en Semifinales, se enfrentó contra Puebla y ganó por marcador global de 3-0.

Por otro lado, América fue el 4to mejor equipo del torneo regular al reunir 43 puntos generales. En la denominada «fiesta grande» derrotó en cuartos de final a la U. de G. por marcador de 3-1 y en semifinales eliminó a Guadalajara por un amplío marcador de 5-0.

Ambos equipos tenían historia, crearon una gran rivalidad, como la que conocemos ahora, a partir de dos finales disputadas entre ambos equipos y que, desafortunadamente para los Auriazules, esos trofeos fueron obtenidos por los de Coapa en las temporadas 1984-85 y 1987-88 respectivamente.

El partido de Ida de la final de aquel torneo, disputado en el mítico Coloso de Santa Úrsula, fue un encuentro lleno de emociones y oportunidades creadas desde los primeros minutos del encuentro. El partido culminó por un marcador de 3-2 en favor de los locales, los goles del América llegaron por conducto de Teodoro dos Santos, Antonio Carlos Santos y Gonzalo Farfán, este último expulsado en el encuentro, por los Pumas descontaron Luis García y David Patiño.

El partido de vuelta se celebró en Ciudad Universitaria, luciendo su mística y garra respaldada por un estadio pletórico de aficionados. El encuentro comenzó con intensidad por parte del conjunto universitario, todo lo contrario con los dirigidos por Carlos Miloc, que se veían a la necesidad de retrasar su juego.

Fue en el minuto 6′ que Ricardo «El Tuca» Ferreti recibió una falta de Eduardo Córdova por la banda de la Izquierda, en los límites del área. Arturo Brizio, encargado de pitar la final, fue quién señaló la falta y delimitó la barrera con los ya conocidos 9,15 metros de distancia.

Ferreti fue el encargado de cobrar la falta, un misil con dirección al ángulo superior izquierdo, disparo al que Adrián Chavez no pudo llegar a pesar de ser su poste más cercano.

Después de la anotación el cuadro Azulcrema no fue capaz de empatar el partido y, por los goles de visita en el partido de ida, los Pumas de la UNAM, dirigidos por Miguel Mejía Barón, se consagraron campeones del torneo con ese gol que fue bautizado y recordado como «El Tucazo», que además les dió su tercera estrella.