Fotografía @PueblaExpress

Con la confirmación del cambio de sede de Monarcas Morelia hacia la ciudad de Mazatlán se ha vuelto a evidenciar cuales son las prioridades de los altos mandos en el futbol mexicano. No es ningún secreto que el futbol es un negocio, lo lamentable aquí es que “el negocio” no solo se ha vuelto lo más importante, sino que ya es lo único que interesa a los de pantalón largo, pasando por encima de cualquier otro interés y dejando muy relegado la opinión de jugadores, afición y miles de personas afectadas por las decisiones de un pequeño, pero poderoso e insensible gremio.

Ahora la guillotina ha pasado por una de las entidades que más arraigo había generado con su equipo y que ya se era una de las plazas con mayor tradición dentro del balompié nacional. Desde el lunes, Morelia se quedó sin futbol profesional, cortando de tajo más de 70 años de historia, dejando a toda una afición desahuciada pese a las manifestaciones en días previos para evitar que se llevaran a sus Monarcas.

Las malas noticias continúan, ya que la mudanza no solo afectará a la afición michoacana que no verá más a su equipo cada quince días en el estadio Morelos, sino que se traducirá, según Heliodoro Gil, en una perdida aproximada de nueve mil empleos y más de cuatro millones de pesos anuales. En declaraciones para el Diario Récord, el Coordinador de Proyectos Estratégicos del Colegio de Economistas de Michoacán explicó “La cuestión empresarial, el turismo, el transporte y el comercio tendrán afectaciones permanentes, no es sólo un equipo de futbol.  La salida del equipo significa pérdida para Michoacán un monto estimado de 4 mil 500 millones de pesos anuales, y pérdida de empleos formales e informales de 9 mil plazas alrededor del equipo”

¿Y el equipo femenil?

En una nueva demostración de la nula o poca atención que se le da a los representativos femeniles de la liga, las jugadoras del Monarcas Morelia Femenil se encuentran en una situación delicada, por no decir injusta y lamentable. Con la desaparición de la franquicia Purépecha su futuro está en incertidumbre ya que a pesar de que la directiva les comunicó que durante esta semana se les realizará una oferta económica para que cada jugadora evalué continuar en el equipo en su nueva sede. La decisión no será sencilla porque en caso de aceptar, muchas de ellas deberán absorber gastos como vivienda, alimentos y servicios básicos.

 Dicha opción suena muy poco viable paras las chicas, partiendo del escaso sueldo que perciben, la falta de apoyo por parte de un representante que les ayude a encontrar acomodo en otro club y las múltiples limitantes que tienen para hacerse cargo de una inminente mudanza, ya sea al puerto mazatleco o a cualquier sede con representativo femenil. Todas estas situaciones nublan el panorama de estas jugadoras que en el peor de los escenarios podrían ver truncado su sueño de continuar jugando a nivel profesional.

No sería la primera vez:

Por si esto no fuera poco, basta recordar que apenas en un año se vivirá por tercera ocasión una situación similar. Hace doce meses, con la venta del cuadro Lobos BUAP a Ciudad Juárez, el representativo femenil quedó a la deriva y tuvo que ser su técnico, Julio Cevada quien ayudará a sus jugadoras a encontrar acomodo en diferentes equipos ya que solo una de ellas tuvo las condiciones para establecerse en la frontera y formar parte de las Bravas. El resto del plantel se dividió y equipos como Cruz Azul, América, Pachuca, Puebla y Veracruz se convirtieron en sus nuevos destinos. A pesar de ello, no todas encontraron una nueva oportunidad dentro de la Liga Mx, poniendo fin a su breve carrera.

El Club Lobos BUAP Femenil fue el primero en desaparecer con apenas dos torneos disputados en la Liga MX. Imágen @Axel Petlacalco

En diciembre pasado, la historia se repetía, ahora con la desafiliación de los Tiburones Rojos de Veracruz. En esa ocasión, las chicas que conformaban el representativo femenil quedaron abandonadas a su suerte. Con varios meses de adeudo, condiciones precarias para desarrollarse y sin ningún tipo de apoyo, prácticamente todo el plantel se quedó sin nuevo club y nuevamente se cortaba de tajo el sueño de muchas jóvenes futbolistas.

Veracruz: Precariedad y abandono consumado en la desaparición. Imagen @PueblaExpress

Ahora, son las jugadoras de Morelia quienes adolecen las decisiones unilaterales de directivos y empresarios que sólo se empeñan en llenarse los bolsillos sin reflexionar sobre las consecuencias que provocan.

Cabe mencionar que la directiva de Monarcas era un fiel reflejo de lo que ocurre en muchas plazas del futbol mexicano en relación con sus representativos femeniles. Un completo desinterés por el desarrollo de sus jugadoras a las que ni siquiera se les procuró un contrato televisivo para sus partidos de local, pese a que el dueño era TV Azteca. Aunado a una falta de salarios dignos, poca difusión en redes sociales y falta de una planeación que se encargara de hacer un equipo competitivo. En pocas palabras, el equipo solo estaba por cumplir un requisito de la Liga Mx; eso y nada más.

Con ello, queda de manifiesto que el problema no se reduce a un solo club, sino que nos lleva hacia las altas esferas que llevan la batuta dentro de la liga. Personajes que, si bien ya abrieron puertas al sector femenil con la creación de una liga profesional para ellas, aún les faltan muchas aristas que atender para que podamos hablar de un desarrollo pleno de jugadoras, entrenadoras y mujeres que piden a gritos un espacio en el deporte que más dinero mueve en nuestro país y a nivel mundial.