Por Katia Fernández
Durante mucho tiempo, habíamos estado acostumbrados al funcionamiento de las ligas mexicanas. En específico al de la Liga MX, que representa el máximo nivel profesional del balompié en nuestro país; sin embargo, de un tiempo a la fecha han ocurrido sucesos que abrieron las puertas a una nueva visión sobre la «normalidad» en nuestro fútbol.
Es irónico pensar que luego de esta pandemia, viviremos una nueva normalidad porque no se le puede llamar normal al accionar de una Liga que frena el desarrollo de sus deportistas. Desde el apoyo a las jóvenes promesas hasta el ascenso de equipos que sueñan con llevar a su equipo a primera división. Y ni hablar de una nueva normalidad en el fútbol femenil cuando éste sigue siendo sexualizado, no valorado y, mucho menos, bien pagado.
¿Cómo puede ser normal dejar de la noche a la mañana a decenas de personas sin trabajo por la venta de un equipo como acuerdo de un negocio sobre la mesa?, la realidad es que nunca hemos vivido en una normalidad que busque el bienestar de las personas a través del deporte, sino en una mala costumbre de aceptar las acciones que se toman por el bien de unos cuantos.
¡Sí!, queremos regresar a los a los estadios, ver partidos y disfrutar la pasión que se sienta al apoyar a tu equipo, pero no a costa de seguir perdiendo la esencia del deporte que sólo es utilizado como un negocio más. Entonces, en lugar de pensar en adaptarnos a lo que se dice «normal» deberían tomarse acciones para regularizar a uno de los deportes más significativos de país y formar, realmente, una mejora a través del deporte.
