Hoy, 25 de Mayo, se cumplen 15 años de la histórica final de UEFA Champions League 2004/2005, partido que se llevó a cabo en Estambul, Turquía y que sorpresivamente coronó al Liverpool como campeón de Europa por 3-2 en penales frente al AC Milan. Este partido es considerado como la mejor final de Champions de la historia, esto debido a que Los Reds llegaron sin ser los preferidos, remontaron un abultado marcador, y para sorpresa de todos, se coronaron campeones.

Remontemonos en el tiempo, y recordemos el camino de ambos equipos hasta llegar a la final: el Liverpool ingreso desde la ronda previa, y luego compartió el grupo A junto con el Mónaco, Olympiacos y Deportivo de La Coruña; luego, en los octavos de final, se impuso por un marcador global de 6-2 sobre el Bayer Leverkusen; en cuartos se enfrentaron contra la Juventus, consiguiendo un marcador global de 1-0, victoria que los llevo a semifinales, en donde por el mismo resultado, le ganaron ante el Chelsea de Mourinh, y consiguieron el tan anhelado pase a la final.
Por otra parte, el AC Milan ingresó de manera directa a la competencia; y compartió el grupo F junto a con Grupo F junto a Shakhtar Donetsk, Celtic de Glasgow y FC Barcelona. En octavos de final, salieron victoriosos ante el Manchester United, por marcador de 1-0 en el partido de ida,y el mismo resultado en el partido de vuelta; en cuartos de final, vencieron al Internazionale Milan por marcador global de 5-0; mientras que en semifinales, ganaron al PSV con un gol en el descuento, gol que empataba la eliminatoria, pero por ser de visitante los llevaba a la final.
En fin, todo los preparativos estaban listos, el público rugía estadio Atatürk, y todos los pronósticos indicaban que el Milan era el claro favorito, pero eso estaba por verse. No había pasado ni un minuto de juego cuando Paolo Maldini anotó el primer tanto para los italianos, gol que intimidó al Liverpool y cedió el control total del partido a los milanistas; quienes controlaron el partido a su placer y se consolidaron como dominantes del juego con dos goles de Hernán Crespo, al 39 y al 45 respectivamente.
El partido estaba finalizado, y apenas había pasado el primer tiempo, pero todo iba a cambiar, Rafa Benítez se encargó de despertar a su equipo en la charla de entretiempo, los motivó, alentó, animó; y los frutos de su charla se vieron claramente reflejados en la segunda parte del compromiso.
Su capitán, Steven Gerrard marcó el primer gol para los Reds, minutos más tarde, Smicer se encargó de poner 3-2 en el marcador, y el español Xabi Alonso definió el 3-3 decisivo, y se emparejó el partido, tanto en el marcador, como en el juego.
El descuento y el tiempo extra estuvieron infartantes, hubieron claras oportunidades para ambos equipos, pero fueron los arqueros los encargados de salvar a sus escuadras. Así que siguiendo empatados, ¡NOS VAMOS A LOS PENALES!
Andrea Pirlo y Serginho fallaron sus penales, dando una ventaja de dos goles al Liverpool, ventaja que iba a ser recortada por el penal atajado por parte de Dida a Jhon Arne Riise, pero que no iba a ser suficiente para detener la victoria del Liverpool, quienes sorpresivamente, y ante todo pronóstico, consiguieron la tan anhelada copa de Europa.
Fue el capitán Steven Gerrard el encargado de levantar la copa, título que significó la quinta copa de Europa para el club.
Mientras que los dirigidos por Carlo Ancelotti se quedaron con las ganas de levantar el título, el cual también iba a ser la octava Champions en la colección particular del club.
Todos recordamos aquel partido, muchos apagaron sus televisores, otros se fueron del estadio; parecía que todo se había decidido. Pero en el fútbol nada está escrito en piedra, siempre hay una sorpresa que enciende el furor de los aficionados y proyecta la mejor versión de los fútbolistas, quienes nos regalaron un verdadero espectáculo y un nivel de juego excepcional en ese compromiso.
Fue un partido para enmarcar, una inédita hazaña de los Reds, y un compromiso que sin lugar a dudas, no fue apto para cardíacos. El fútbol da sorpresas, cuando menos nos lo esperamos, sucede lo impensable; esa es la magia del deporte más hermoso del mundo.

