Ya han pasado 13 años desde la humillante derrota que vivía el «Vicente Calderón» recibiendo al FC Barcelona de Frank Rijkaard. El Atlético de Madrid se enfrentaba al equipo culé en la jornada 35 de la Liga en España frente a una multitud de 48000 aficionados, y sería un partido emocionante debido a la gran historia y calidad de los equipos. Sin embargo, el protagonismo culé se notó por mucho, ya que se disputó un partido lamentable para los de Madrid, los cuales demostraron poco profesionalismo y la carencia técnica del club.

Los primeros 45 min del encuentro fueron cruciales para el equipo culé, quién se llevó la ventaja a los vestidores 3-0, el primer gol llegó en el minuto 31′ por una pared entre Samuel Eto’o y Lionel Messi, acción que terminaba el argentino en las redes de los colchoneros, 12 minutos después, Gianluca Zambrotta aprovechaba la posición adelantada del guardameta Pichu Cuéllar, para bombear el balón y anotar el segundo.

Para finalizar la primera mitad, solo bastó llegar al 45′ para qué en un centro con la portería despejada, llegara a Eto’o y empujara el balón para confirmar la tercera anotación del partido.

Llegó el segundo tiempo y el equipo al mando de Javier Aguirre, se encontraba desesperado y desorientado sin encontrar la manera de parar a los «azulgranas», fue entonces que pasado el 58′, Eto’o asistía a Ronaldinho, encontrándose solo frente a Cuéllar y ampliando la ventaja.

El partido estaba sentenciado, pero los errores de la defensa colchonera en el 80′ provocaron una anotación más del astro argentino (el quinto del Barça), los catalanes no perdonaron al rival y le plantaron el sexto en el 90′, con autoría del ‘Fantasmita’ Iniesta.

El partido finalizó con tristeza y rabia por parte de los aficionados rojiblancos, quienes se quejaban de su equipo por la falta de ánimo y coraje por defender sus colores. Lamentablemente el doloso resultado explotó severas críticas para el Atlético de Madrid, que fué señalado como un equipo sin «espíritu«. Por otro lado, el baile que los culés le habían aplicado a su adversario, se festejó y coleccionó en el baúl de los recuerdos.