
Sin duda pasará mucho tiempo para que el 6 de mayo del ya lejano 2009 sea olvidado. Unos lo recuerdan como el “Iniestazo”, pero otros más por “El escándalo de Stanford Bridge” o “El robo del siglo”. Un partido de los más polémicos en la historia de la UEFA Champions League que dejó a la postre con el campeonato al FC Barcelona en Roma, para así comenzar el camino el sextete en aquella temporada.
Con Henry lesionado, Eto’o desconectado e impreciso y Messi en la luna, el ataque azulgrana lo dejaba absolutamente todo a la inspiración de Iniesta, pero sus jugadas por banda izquierda casi siempre resultaban más ladridos que mordidas, y el Barcelona de Pep Guardiola, con la mira chueca, solo amenazaba a Petr Cech con disparos de media distancia.
Stanford Bridge le pesó al cuadro blaugrana (esa noche de amarillo) y al minuto 9, sin haber metido siquiera las manos, el Barcelona recibió el primer golpe de la noche: Un zurdazo de bolea de Michael Essien que de “campanita” dejó sin oportunidad a Victor Valdés y puso el 1-0 en el marcador con el cual ya se frotaban las manos para llegar a la final de Roma contra el ansiado rival, el Manchester United.

El partido recién comenzaba y el conjunto inglés ya lo tenía justo donde quería: con el marcador a favor, con el Barcelona obligado a irse al ataque y un montón de espacios para sentenciar la eliminatoria.
Barcelona basó su juego en el toque de balón, pero fue imposible perforar la muralla que había montado Cech en el arco “blue”. Por el contrario, Chelsea de la mano de Drogba y de los mano a mano que causaba, se volvió peligrosísimo, que de no ser por Valdes, el partido hubiera terminado por arriba del 4-0.

Ahí comienza la polémica de la noche, el silbante Tom Henning (nombre que nunca se le va a olvidar a los fans del Chelsea) empezó a ser protagonista del encuentro. Un polémico tiro libre al borde del área grande de Dani Alves a Malouda que aparentemente era penal, fue la primera mancha en el encuentro que hasta ese momento estaba siendo impecable.

Acto seguido, empezó la fiesta en el campo de los “blues”. Abidal con un forcejeo en el que Drogba cae en el área, en el segundo tiempo Touré Yaya también mandó al suelo a “Didi” en dos ocasiones seguidas, ninguna con consecuencias a cobrar desde los 11 pasos.

25 minutos antes del final, Nicolas Anelka tropieza solo después de un forcejeo con Eric Abidal y este último se va expulsado dejando al Barcelona casi contra las cuerdas.

Con 10 hombres en la cancha, el Barcelona siguió jugando con fuego, ahora de la mano de Touré Yaya, quién fue perdonado en diversas ocasiones por los forcejeos constantes con Anelka. La polémica siguió y siguió cuando Gerard Piqué comete una mano clarísima dentro del área que por increíble que parezca, fue perdonada.

El fútbol se apiadó de un Barcelona que no generó ocasiones de peligro y fue Iniesta, el hombre más peligroso de los azulgranas durante todo el partido quien, en el minuto 93, recibió una asistencia de Messi y lanzó un zapatazo que se colocó en el angulo y resucitó a un equipo que ya estaba muerto.

Con Barcelona ya instalado en Roma para la final, un latigazo de Ballack en los últimos segundos del juego, se estrelló aparentemente en el brazo de Eto´o, cosa que de nueva cuenta no fue sancionada con penal a favor del Chelsea, lo que puso furico al alemán y sucedió la recordada persecución al árbitro que hizo caso omiso y terminó el partido.


A 11 años de aquel día, hoy recordamos este partido como la polémica más fuerte de la era Guardiola en el Barcelona. Y tú ¿qué opinas? ¿Iniestazo, o el escandalo de Stanford Bridge?
