En el partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League, napolitanos y catalanes chocaron por primera vez en partido oficial y el resultado fue un empate a un gol, que al calor de momento le sabe poco a los italianos y resultó ser mucho premio para los españoles.

Ambos conjuntos se mostraron muy precavidos en los primeros minutos. Tuvo que pasar media hora para que llegara el primer ataque, que irónicamente derivó en la ventaja parcial para los locales. Tras una buena serie de toques, Piotr Zielinski aprovechó el mal rechace de Junior Firpo para escapar por costado derecho y retrasar el balón al arribo de Dries Mertens. El jugador belga, hizo gala de su gran técnica para colocar su remate en el ángulo superior de la portería ante la complacencia de la zaga culé.

Culminó la primera parte y el Barça se encontraba perdido, algo que ya viene siendo habitual en los últimos juegos. Un equipo diezmado por lesiones que se vuelve predecible y sufre mucho para encontrar variantes a la ofensiva.

Para la parte complementaria, fiel al estilo italiano, Gennaro Gatusso retrasó líneas y se dispuso a amarrar la ventaja, aprovechando la inoperancia ofensiva del rival. No obstante, un simple chispazo permitió a los blaugranas empatar el marcador antes de que la cuesta se pusiera más inclinada. Por fin intentó algo distinto el cuadro de Quique Setien y al 57 Nelson Semedo se sumó al ataque para ganar la espalda de los defensores y tras un sensacional pase filtrado de Sergio Busquets asistió a Antoine Griezmann para que solo frente al arco batiera a David Ospina y emparejara el encuentro.

No hubo mucho más en cuanto a ataques blaugranas se refiere, pues cuando Messi no tiene una buena noche, todo el Barcelona lo resiente. Más cerca estuvo de perderlo el Barca que de cristalizar la voltereta. De no haber sido por una magistral intervención de Marc Andre Ter Stegen que le quitó el segundo tanto a José Callejón, los catalanes se hubieran marchado con una derrota a cuestas.

Sin embargo, el empate también les ha salido caro a los culés, quienes ahora tampoco contarán con Arturo Vidal ni Sergio Busquets para el juego de vuelta, el primero por ver cartulina roja y el segundo por acumulación de amarillas. A esto se suman las incógnitas de Jordi Alba, Sergi Roberto y ahora Gerard Piqué quien tuvo que salir de cambió por un problema en el tobillo.

De los males el menor, el Barcelona se marcha de Napoles con un empate que sabe a gloria después de la desastrosa exhibición y ahora tendrá que poner la mente en el clásico del fin de semana.