
Los Diablos Rojos del Toluca avivaron las llamas del infierno en los últimos momentos del partido para marcar dos goles en 15 minutos y de esta forma enviaron la eliminatoria a la tanda de penales. En esta instancia, el cuadro rojo completó la remontada y selló su boleto a la siguiente ronda.
El diablo se le apareció al zorro en el juego de vuelta de los octavos de final. Cuando la afición más demandaba un equipo entregado que peleara cada balón hasta final, apareció la mejor versión del Toluca en mucho tiempo para dar vuelta a una serie que ellos mismos se complicaron. Tras una muy pobre exhibición en el juego de Ida, y un par de descuidos en este partido de vuelta, los choriceros apelaron de última hora a la garra de antaño para así evitar ser eliminados en el certamen copero y con mucho drama doblegar en penales a un duro rival que bien pudo dejarlos en el camino.
Muy pronto en el partido, los dirigidos por Chepo de la Torre fueron insistentes para igualar el marcador global. Apenas al minuto 16, la encomienda estaba hecha. Michael Estrada se encontró casi dentro del área chica con un bombón servido por el costado derecho y de cabeza envió el balón por entre las piernas del guardameta atlista, inaugurando la pizarra.
Sin embargo, Jaime Correa marcó por el bando visitante en una magistral ejecución de tiro libre que entre la horquilla y la mano de Luis García terminó en el fondo de las redes.
El gol fue un golpe de agua fría para los del Estado de México que se ponían nuevamente cuesta arriba en la eliminatoria. No obstante, un tanto más de Germán Conti en el arranque del segundo tiempo se tradujo prácticamente en un KO al ánimo de los locales. El defensor rojinegro aprovechó al 49 la complacencia en la marca y con certero testarazo forzaba a Toluca a marcar dos goles más si querían seguir con vida.
Con el tiempo en su contra, José Manuel de la Torre envió a la cancha a Leonardo Fernández y a Pedro Canelo para buscar la hombrada con media hora por delante. Por su parte, Leandro Cufré pecó de precavido y retiró a su mejor hombre en ataque para comenzar a cerrar el partido.
Toluca aprovechó que su rival le cedió por completo la iniciativa y a falta de diez minutos consiguió el primero de los dos tantos que necesitaba. Al 79, el recién ingresado Leonardo Fernández robó un esférico cerca de la banda, se internó en al área y cruzó la diagonal buscando un rematador. Diego Rigonato barrió junto al defensor atlista dándole de forma dramática el último empujón al esférico para que éste cruzara por poquito la línea de gol.
Con diez minutos en el reloj, el infierno se encendió y la afición se metió de lleno con su equipo. Atlas intentó aguantar pero la presión surtió efecto y al 89 Javier Güémez prendió como venía un rebote de la zaga y marcó un verdadero golazo de campanita que hizo estallar el Nemesio Diez. Esto significó el 4-4 global, marcador que forzó la siempre dramática tanda de penales.
Con el ánimo a tope, los choriceros fueron precisos desde los once pasos mientras que los Zorros fallaron uno de sus cinco envíos y eso bastó para que el cuadro rojo se instalara en los cuartos de final.
