
El circuito de Interlagos en Brasil fue testigo de la que fue, quizás, la carrera más emocionante del año en la F1, misma que el piloto de Red Bull Max Verstappen, dominó en una soberbia actuación, desde la pole hasta la bandera a cuadros. Pierre Gasly y Carlos Sainz, de manera sorpresiva completaron el podio en un final agonizante.
A pesar de que los campeonatos, tanto el de pilotos como el de constructores, ya están definidos, el gran espectáculo que es la Formula 1 se hizo presente en la vigésima carrera del calendario. Verstappen se mostró sólido en la sesión de clasificación, pero la amenaza latente de Hamilton y Vettel no le garantizaría nada. El holandés arrancó de manera sublime para conservar la punta. La degradación de neumáticos jugó un papel importante en la carrera, pues obligó a todos a una estrategia de dos paradas.
El coche de seguridad apareció en la vuelta 66, debido a la colisión que retiró a ambos pilotos de Ferrari mientras buscaban la tercera posición. Albon aprovechó la entrada a boxes de Hamilton y se puso en segundo lugar, lo que habría sido un 1-2 para Red Bull y el primer podio en la carrera del tailandés, no obstante, tras el relanzamiento de la carrera, el campeón del mundo pecó de optimista e impactó a Albon, arrebatándole toda posibilidad de acompañar a su compañero de equipo en el podio; esto le valdría una penalización a Lewis Hamilton que lo despojó del tercer lugar, dejando al McLaren de Carlos Sainz en su lugar, en lo que fue la primera vez en los puestos de honor para la escudería británica desde Australia en 2014.
Pierre Gasly, que tanto ha sido criticado por su sombrío paso por Red Bull, obtuvo su redención al quedarse dramáticamente con el segundo puesto. Por su parte, Checo Pérez se vio favorecido por los coches de seguridad y logró meterse a los puntos cuando nunca tuvo el ritmo óptimo de su Racing Point. La siguiente carrera, y la última del calendario, será en Abu Dhabi, donde se definirá el tercer lugar del campeonato de pilotos.
