Por Humberto Coria

Estaba en Twitter hace rato y leí un comentario de un usuario que rezaba: “Pumas está para cosas buenas este torneo porque salió vivo y con buenos resultados de dos clásicos”, refiriéndose a los partidos contra América la semana pasada y el del día de hoy contra Cruz Azul. De verdad no sé de dónde salen estos rufianes.

Hoy el partido se desarrolló como cualquier de Pumas en CU a las 12. Cansancio a partir del minuto 60, ritmo semi-lento y lento por lapsos, dominio que no dura más de 15 minutos por parte de alguno de los equipos e interrupciones innecesarias. Un partido promedio del futbol mexicano. Tras un primer tiempo en que los Pumas empujaron un poco más hacia el área rival, sin tanta claridad, y con una falla increíble de Pablo Aguilar frente al marco de Alfredo Saldívar, la “Máquina” logró adelantarse por conducto de Jonathan Rodríguez, hasta ahora creo su mejor jugador, al minuto 48.

La mano de Robert Dante Siboldi puede empezar a notarse por lo menos en el regreso de Rafael Baca a su posición, y que ha sentado al pésimo jugador Édgar Méndez, pero los cementeros están lejos aún de ser un equipo sólido. Por el lado de Pumas, la poca profundidad de plantel que posee Míchel y el mal momento de muchos de sus titulares limita mucho a los del pedregal, a menos que suceda un milagro, este equipo está para entrar a liguilla, y nada más.

El empate fue la acción más divertida del partido, tras una salida rápida y mal ejecutada por parte de Corona y su defensa, Andrés Iniestra, de gran partido hoy y de buen torneo, recuperó y cedió a Juan Manuel Iturbe, que sacó un trallazo de zurda que parecía centro y que logró colarse en la portería azul, con la amplia complicidad de José de Jesús Corona, que otra vez comprometió a su equipo y los hizo perder puntos. El arquero parece un cartucho más quemado que útil.