Por Axel Petlacalco
En un partido que tuvo bajo control en prácticamente su totalidad, los cementeros pecaron de nobles y no liquidaron a una inoperante franja. No obstante, los poblanos sacaron vida de quien sabe dónde y empataron el partido e inclusive tuvieron un penalti a favor para darle la voltereta en una recta final bastante inusitada.
Los cementeros recibieron en una tarde lluviosa a uno de los coleros del certamen y por ello se vaticinaba una cómoda victoria para Cruz Azul. Sin embargo, “la máquina” tardó mucho en carburar ante una ordenada zaga enfranjada. Fue hasta el minuto 30 que un disparo desviado de Jonathan Rodríguez avisó a la cabaña de Nicolás Vikonis. Instantes más tarde, el mismo Rodríguez se combinó con Milton Caraglio para que éste le devolviera de taquito una pared y lo dejara de frente al arco. “Cabecita” quiso definir con clase y terminó por entregarle el esférico al guardameta poblano.
Sin más, el juego se fue al descanso con unos celestes con poca imaginación para doblegar la defensa poblana.
En la reanudación, se notó una cara más agresiva por parte de los locales y una visita que extremó precauciones. De a poco, Cruz Azul fue más insistente de cara al arco pero aún no lograba atinar debajo de los tres postes. Fue hasta la hora cumplida de partido que se abrió el marcador, un tanto fortuita cabe destacar, pues Orbelín Pineda había rematado sin mayor peligro, pero el balón chocó en un defensa y ello terminó en un bombón para Elías Hernández quien remató de volea prácticamente solo y la mandó a guardar.
Después, el juego volvió a su tónica semilenta que nada tuvo que ver con los últimos quince minutos trepidantes en los que pasó de todo. Todo cambió al 75, cuando Omar Fernández recibió un pase filtrado y logró vencer con remate cruzado a Jesús Corona. En un primer momento, el abanderado señaló fuera de lugar, pero después el VAR dio por bueno el empate poblano. La máquina, que después del gol no priorizó aumentar su ventaja, ya pagaba las consecuencias. El castigo pudo ser mayor, para Pedro Caixinha y compañía, ya que al 84 se salvó de irse en desventaja tras un gol anulado a Christian Tabó y dos minutos más tarde, su guardameta les sacaba las papas al atajar un penal a Lucas Cavallini.
El partido se rompió por completo y como se si tratara de un juego de tennis, ambos equipos iban y venían en busca del gol del triunfo. Nadie lo consiguió y tanto camoteros como celestes dividieron puntos.
