Por Humberto Coria
Para los que pensábamos que la victoria frente a Veracruz había sido un espejismo o un mero reflejo del rival al que se enfrentaban, llegó el partido que dio la razón. Una vez más, Pumas regresó a su realidad: carencia de idea ofensiva, más empuje que futbol, y este ha sido el común denominador en la historia universitaria, sin embargo ahora es un empuje sin ningún sentido.
Morelia consiguió su segunda victoria del torneo, luego del cese a media semana del entrenador Javier Torrente y la llegada de Pablo Guede, que, por lo menos en su primera oportunidad, ha dejado buenos resultados.
Los goles llegaron por conducto del recién llegado delantero venezolano Fernando Aristeguieta, que no había podido convertir gol con los michoacanos. Hoy, ante una permisiva defensa universitaria, consiguió su primer gol y primer doblete.
La primera diana cayó después de un pésimo cobro del cuadro dirigido por Míchel González, se gestó un contra-ataque que culminó con un cabezazo desde el manchón penal del punta venezolano, quien en un principio se pensó estaba en fuera de lugar. Mientras que la segunda anotación llegó justo en el momento en que mejor se veía Pumas, que ya llevaba varias llegadas de la mano de Juan Iturbe, su principal herramienta para causar daño el día de hoy. Un error de Nicolás Freiré culminó en un disparo cruzado de Aristeguieta, sellando la victoria para los purépechas.
Cabe resaltar el nivel mostrado el día de hoy por José Joaquín “Shaggy” Martínez, asistente en la primera anotación y de solvente partido.
Pues la ilusión parece haber desaparecido y con justa razón en Ciudad Universitaria. Pumas muestra las mismas carencias que en torneos pasados y sus lapsos de orden e idea han quedado atrás en las dos primeras jornadas. Habrá que corregir rumbo o este proyecto se encaminará al mismo fracaso de los últimos años.
